La tilde y el acento

abril 19, 2012 § 3 comentarios

Leía el interesante post del blog Horrografías ¿De dónde salió aquello de “n, s o vocal”? (que os recomiendo) y me volvían a la mente algunas reflexiones sobre el sistema de acentuación, o más específicamente de tildación del español.

Creo que el sistema de poner tildes en español tiene un origen lógico y sensato, pero la buena voluntad y el interés por sacarle más rendimiento lo han complicado innecesariamente, haciéndole perder la lógica.

Las reglas generales son bastante sensatas y, hasta el sistema de tildación de palabras graves y esdrújulas, casi todo tiene sentido. No termino de entender que la regla no se aplique a todas las palabras terminadas en ‘s’ sino solo a las que acaban en vocal+’s’ (por ejemplo, carnets o carcajs no se acentúan aunque sean agudas acabadas en s, porque no terminan en vocal+s), sobre todo que haya que rebuscar en las normas de acentuación para encontrar la norma.

Pero el despropósito empieza con la destildación de los monosílabos. Parece la típica norma para contentar a todos que acaba complicando la vida de todos. Esta norma es el origen del debate sobre la tildación de guion/guión (guion es un monosílabo ortográficamente, como lo es Juan o truhan, y por lo tanto no debe llevar tilde; el problema reside en que lo pronunciamos como un disílabo, y de ahí la confusión).

El desaguisado continúa con el uso de la tilde para marcar el hiato (dúo lleva tilde para romper el diptongo entre la U y la O ), y termina con la excepción de la tildación de los adverbios terminados en ‘mente’ (se acentúan los adverbios terminados en mente si el adjetivo del que derivan lleva tilde: fácil->fácilmente, pero tonta->tontamente) . Y el remate del tomate: la tilde diacrítica, que en teoría sirve para diferenciar palabras iguales pero que en la práctica hace que no demos ni una en los qués, quiénes, cuántos, cómos y dóndes.

En diversas entradas de este blog tenéis algunas reflexiones adicionales sobre este asunto, que ya veis que nos gusta:

Y por supuesto tenéis el silabeador y el acentuador para hacer todo tipo de pruebas y análisis.Y si os sentís con fuerzas podéis comprobar vuestra sabiduría con los ejercicios de silabeo y acentuación.

Las tildes, ¡ese tema!

Pie, píe, pié. A vueltas con la tilde

agosto 29, 2011 § 2 comentarios

¿Cómo se acentúa pie-píe-pié? Eterno dilema. Tenemos tres signficados:

1. Extremidad de la pierna, que va desde el tobillo hastala punta de los dedos, se apoya en el suelo y sirve para andar. Lo que vienen siendo los pinreles.

2. El verbo “piar” en Pretérito Perfecto Simple.

3. El verbo “piar” en Presente del Subjuntivo.

Cosas bien distintas, y si bien las tres casi comparten palabra, cada una se pronuncia de una manera distinta. Y digo casi, porque aunque tienen las mismas letras (P,I,E), la distribución de acentos no es igual en todas. Para saber acentuar correctamente una palabra debemos saber cómo se pronuncia, así que para empezar, separaremos si se pronuncian una o dos sílabas (¡ojo! hablamos de sílabas fonéticas, es decir, dividimos atendiendo a cómo pronunciamos. Olvidémonos por un momento de las sílabas ortográficas y de los diptongos e hiatos tradicionales)  y en negrita marcaremos sobre qué vocal recae el peso (los señores fonetistas disculpen la transcripción de andar por casa. Es poco ortodoxa, pero sirve para entendernos).  Como el objetivo es  saber si estas palabras se acentúan, vamos a prescindir de las tildes por ahora.

1. El pinrel: se pronuncia pie. Es decir, en una sola sílaba y con la fuerza recayendo sobre la e final.

2. El verbo piar en  Pretérito Perfecto Simple: pi-e. Dos sílabas, la fuerza recae en la e.

3. El verbo piar en Presente del Subjuntivo: pi-e. Dos sílabas, la fuerza recae en la i.

Ahora, para saber cuándo poner tilde y dónde, necesitamos refrescar algunas reglas de acentuación que nos harán falta.

– Las palabras monosílabas no llevan tilde (dejamos al margen las excepciones, que en este caso no nos afectan).

– Dos vocales forman diptongo si se combinan una vocal abierta y otra cerrada (las abiertas son A,E,O, las cerradas son I/U).

– Por defecto, en un diptongo la vocal sobre la que recae la fuerza es la abierta. En caso de que caiga sobre la cerrada, se indica poniéndole tilde a la cerrada, y en ese caso se “deshace el diptongo” y quedan dos sílabas. Es algo así como que la vocal cerrada, que es débil y timorata, tuviera que ir siempre pegadita a su vocal abierta. Sin embargo, cuando recae sobre ella la fuerza del acento, consigue superpoderes y puede volar sola, y separarse de la vocal abierta de la que dependía.

Vamos a empezar por el tercer caso (pi-e), que es el más fácil. Tenemos una palabra que pronunciamos como dos sílabas y además la fuerza de la palabra recae en la i. Así que no hay más que poner una tilde sobre la i y matamos dos pájaros de un tiro: con la tilde marcamos que se pronuncian dos sílabas en lugar de una (aquello de “romper el diptongo”) e indicamos que la i es la vocal sobre la que recae la fuerza (le otorgamos superpoderes a la i para separarse de mamá e). Y así obtenemos “píe“, como en Que yo píe en lo alto de mi árbol no es asunto tuyo (sí, es un verbo un poco rarillo para buscarle un contexto en 1ª persona del singular del Presente de Subjuntivo).

Vayamos ahora a por el primer caso, el del pinrel (pie). Pronunciamos la palabra como monosílaba, y la fuerza recae sobre la e final. Estupendo, porque eso quiere decir que no tenemos necesidad de deshacer ningún diptongo (la i y la e se pronuncian en una sola sílaba) y la fuerza recae sobre la vocal abierta (la e), que era el caso por defecto, es decir  no necesitamos darle superpoderes a la i, porque en este caso se pronuncia en su forma timorata. Y así obtenemos “pie“, como en Me torcí el pie y ahora voy con muletas.

El segundo caso (pi-e) es el puñetero. Veamos: se pronuncia en dos sílabas, no en una. Como la i junto a la e forma un diptongo, nos hace pensar que tendremos que concederle superpoderes a la i para que pueda independizarse de la e y así deshacer el diptongo y tener nuestras dos sílabas. Pero, ¡horror!, nos percatamos de que la fuerza recae sobre la e, no sobre la i. Demonios, tenemos un dilema: por un lado queremos indicar que se pronuncian dos sílabas distintas, pero a la vez queremos decir que sobre quien recae la fuerza es la e. Antes, con el caso de “píe” la tilde nos mataba dos pájaros de un tiro. Ahora queremos matar dos pájaros con dos tiros distintos, pero las reglas de acentuación sólo tienen un perdigón. Si ponemos el acento en la i, estaremos indicando que hay dos sílabas (eso nos interesa) pero al concederle superpoderes a la i, también le estaremos adjudicando una fuerza que no recae sobre ella.

Sin embargo, si el acento lo ponemos sobre la e, tendremos un problema: no estaremos indicando que hay dos sílabas (dejaremos a la i en su estado timorato sin superpoderes, pegada a la e), y en cambio estaremos comentiendo una falta doble: por un lado porque los monosílabos no se acentúan, por otro porque se da por sentado que en un diptongo la vocal abierta es la que asume la fuerza de la pronunciación y por lo tanto no ha de acentuarse. Lo que en realidad querríamos sería tener una manera de indicar que la i y la e no forman diptongo en este caso, y que además la fuerza recae sobre la e. Desgraciadamente, el español no tiene forma de indicarlo, porque la tilde en español conlleva ambos rasgos (ruptura de diptongo y marca de sílaba tónica). Es el mismo problema del manido guión/guion o truhán/truhan. Queremos indicar que es bisílaba (al menos fonéticamente: nuestra pronunciación de “truhán” se parece más a la de “zaguán”, que también es bisílaba, que a la monosílaba “Juan”) y también queremos marcar que es aguda.

Conclusión: no podemos ponerle tilde.

Consecuencia: la palabra queda como “pie” (Anoche pie toda la noche desde mi nido), es decir, con la misma forma que el pinrel, a pesar de que se pronuncian de manera diferente. Lo sé, dan ganas de ponerle tilde (“pié”), pero hay que reprimirse el ansia acentuador, y conformarse con esta pareja de homógrafos (aunque no homófonos) tan mal avenida.

¿Qué fue antes la sílaba o la tilde?

agosto 12, 2011 § 1 comentario

Esta pregunta parece tener fácil solución, en el lenguaje prima la oralidad, la escritura es un invento extraordinario para congelar, conservar y transportar la lengua oral en el tiempo y en el espacio -entre otras cosas-, aunque quizá en la sociedad actual se ha perdido en gran medida la primacía de la oralidad frente a la escritura.

En Molino Labs tenemos por un lado el Silabeador, en el cual se necesita la correcta acentuación de una palabra para poder silabear bien. Por otro lado tenemos el Acentuador, en el que se pide silabear la palabra para poderla acentuar bien.

Parece lógico pensar que si uniésemos ambas herramientas obtendríamos una que acentuara y silabeara cualquier palabra al mismo tiempo sin necesidad de que el usuario indicase nada. Pero no es así, porque si nos damos cuenta, para acentuar necesitamos saber cómo se silabea y para saber cómo se silabea necesitamos saber cómo se acentúa. Es el conocimiento del usuario lo que permite salir de ese bucle, o bien tiene que haberla visto y saber cómo se escribe, o haberla escuchado y por lo tanto saber dónde está la sílaba tónica (o inventarla y hacer las veces de creador de su forma final).

En cualquier caso, lo interesante de ambas herramientas es que trabajan aplicando las reglas del idioma, no a partir de una base de datos cerrada en la que se tiene una información finita. Estas herramientas ofrecen un conocimiento infinito (pues infinitas son las palabras que potencialmente se pueden crear); y flexible, ya que permiten introducir palabras inventadas y saber cómo se van a pronunciar, y escribir.

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