Dicho de un toro: la tauromaquia en el diccionario

abril 24, 2012 § Deja un comentario

El léxico de un idioma da cierta información sobre las sociedades que lo hablan. El caso más citado es el de la lengua esquimal y sus infinitos nombres para la nieve (ejemplo que en realidad está mal interpretado, como explicamos aquí hace un tiempo). En España tenemos también unos cuantos ejemplos de este fenómeno: que en gallego existan unas 70 formas de nombrar la lluvia y que en Asturias haya un verbo para el acto de cubrir a alguien con un paraguas (atechar, la RAE no lo recoge) nos da una pista sobre qué meter en la maleta cuando nos vamos al Norte de los Picos de Europa.

Hurgando en el DRAE encontramos algunos datos que dan bastante el perfil typical Spanish . El diccionario contiene 203 palabras con la marca Tauromaquia57 palabras que se definen con la secuencia “dicho de un toro” . Eso sí, la RAE asume que estas palabras se usan en toda la hispanofonia, ya que la definición no lleva ninguna marca geográfica. Sin embargo, es bastante probable que el vocabulario taurino se use exclusivamente en España. De hecho, esta es la política habitual de la Academia: los regionalismos de Hispanoamérica pasan un escrutinio riguroso antes de ser admitidos y siempre llevan marca de la región a la que son particulares, pero se presupone que cualquier término que se use en España pertenece al español estándar.

La metrópoli, aunque sea lingüística, aún pesa.

Google sabe más español que la RAE

marzo 9, 2012 § 3 comentarios

Sabemos que hacer un diccionario es complicado.

Cualquiera que haya hecho una web sabe que ponerse del lado del usuario también lo es.

Lo bueno es que cuando fallamos en los dos aspectos, Google llega al rescate.

Pensaba en la palabra sparring. La quería escribir correctamente, es decir como manda la Santa Madre RAE. Como ya lleva tiempo incrustada en el español (y tenemos bluyín en la RAE) he empezado a probar opciones castellanizadas, como esparrin, espárring, sparrin, y nada. Cuando ya me daba por rendido, creyendo que no estaba en el diccionario, he pensado en Google, y le he preguntado. Y esta ha sido su respuesta, una propuesta de solución:

La respuesta de google a nuestros problemas

Aparte de la cuestión más filológica de pensar si tiene sentido que se castellanice el irreconocible bluyín (con 9 entradas en el corpus Hemero de prensa española, argentína y mexicana  y todas hablando de su inclusión en el citado diccionario) antes que el más frecuente sparring (321 entradas en el mismo corpus  y 2 en su forma spárring), parece que se hace absolutamente necesario algún sistema de ayuda en la búsqueda cuando no acertamos con la pregunta correcta.

Si alguien tiene curiosidad por conocer el número de búsquedas en el diccionario que corresponden a términos no existentes (dato aportado por el director de la Academia), la cifra es del orden de las 100.000.000 de consultas anuales (unas cantidades que ya quisiéramos algunos para nuestras webs). Es decir, la tercera parte de los que consultamos el diccionario lo hacemos mal, según la Academia.

Pero para ayudar, como siempre, nos queda Google. O los esfuerzos combinados de Goodrae y el Molino, el uno, Goodrae, pone el contenido, y el otro, el Molino, pone el sistema de lematización. Os animo a disfrutar de una experiencia lexicográfica inigualable, navegar por entre las palabras que desconocemos a golpe de ratón.

Ambos estamos dispuestos a hacer que todo esto sea posible en el diccionario académico, ahora sólo hace falta que la Academia, al menos, tenga interés en hacerlo. Por nuestra parte ofrecemos el lematizador sin coste. ¿Alguien da más?

Signos zodiacales ejemplarizantes: ella es piscis

febrero 22, 2012 § 3 comentarios

Sacar ejemplos para un diccionario no es tarea fácil. Lo decimos por nuestra experiencia buscando ejemplos de refranes y ahora de palabras muy sencillas en español. Claro que no todos los diccionarios tienen ejemplos, o al menos no tienen en todas las definiciones o palabras. Es el caso del DRAE, que contiene ejemplos donde sus señorías académicas han decidido poner ejemplos. Son ejemplos muchas veces poco ortodoxos, sin mucha pinta de ser reales. Y por lo visto también muy reutilizados. Aquí una guía visual de los ejemplos que aparecen en los signos zodiacales, disfruten el paseo.

Y los dos que se salen de la cadena:

Está claro que ella es piscis. Y está claro que el último ejemplo está mal, ella no es tauro: ¡ella es piscis! Oye, no os riais, que podría haber sido mucho peor, en el ejemplo de piscis hubiesen podido poner:

La polla de mayor tamaño o Sobre las definiciones de la RAE

febrero 17, 2012 § Deja un comentario

Uno de las mayores cuestiones en torno a la creación de diccionarios es qué palabras se deben usar para definir los términos. Hay que ser cuidadoso en este asunto, o se correrá el riesgo de caer en definiciones circulares o de utilizar palabras más complejas que la propia palabra a definir (en ambas cuestiones la RAE tiene gran pericia).

Otro de los escollos lexicográficos a salvar es el de la polisemia: la mayoría de las palabras tienen más de un significado, lo cual es un peligro porque la definición debe ser lo menos ambigua posible. Por ejemplo, si no tengo más remedio que usar la palabra caña en una definición debe quedar bien claro si me refiero al tallo de la planta o la cerveza.

Si no queda claro con cuál de los posibles significados estamos usando el término, la definición resultará ambigua. He aquí un ejemplo práctico de lo que ocurre cuando no se indica con qué significado se está usando una palabra polisémica.

pollancona.

(De pollancón).

1. f. Polla de mayor tamaño.

2. f. coloq. Joven que apenas entrada en la adolescencia es ya tan corpulenta como las mujeres de mucha más edad.

Buscando pollancón se sale de dudas (sí, era un ave), pero aún así la definición de pollancona resulta poco afortunada.

¿Aló, la Academia? Sobre el servicio de consultas de la RAE y la Fundéu

enero 31, 2012 § Deja un comentario

Uno de nuestros temas favoritos en este blog es comentar el papel de la RAE como institución que supuestamente estudia y vela por el español, tanto allende los mares como aquende la meseta. Por lo general, nuestra opinión no es muy positiva, y solemos ser muy críticos con las obras y las políticas de la Academia y de su brazo armado la Fundéu. Bien, hoy voy a patir una lanza por ambos organismos, en concreto, por sus servicios de consulta. Llevo varias semanas acudiendo a ellos para resolver los enigmas morfológicos que surgían de la lematización, y, puesto que siempre me han contestado amablemente (a pesar de mi insistencia casi abusiva), es justo reconocerles su labor.

Tanto la RAE como la Fundéu ofrecen un servicio para resolver los dilemas que surgen a los hablantes. De hecho, el objetivo que motivó el nacimiento de la Fundéu era el de ofrecer un consultorio lingüístico al que los periodistas pudieran acudir cuando se les presentase una duda de uso. Hoy en día, el consultorio está abierto a cualquier hablante menesteroso.

Es posible preguntar a la Fundeu rellenando el formulario de consulta que aparece en su página, escribiéndoles directamente un email a consultas@fundeu.es o bien dirigiéndose a ellos directamente por Twitter. En  cualquiera de las tres modalidades, son raudos y veloces (cuestión de horas, en ocasiones de minutos), y si la respuesta inicial no satisface la duda (suelen contestar haciendo referencia al caso general y no entran al detalle a la primera), insistid, responden siempre. Si no lo saben, son sinceros y lo reconocen sin rubor.

La RAE es más longeva y señorial: sólo es posible acceder a sus favores a través del formulario online, que, dicho sea de paso, es bastante deplorable (lo de meter la fecha a manurria da grimilla, y la casilla para clientes VIP huele muy a chanchullito, teniendo en cuenta que es un ente público). Probé una vez a escribirles a la dirección de correo desde la que habitualmente me contestaban, pero, aunque respondieron, me indicaron que era preferible utilizar el formulario. Por otro lado, no es posible acceder al formulario durante el fin de semana (sí amigos, su correo electrónico “cierra” durante el finde: ahora entiendo que lo de hipertextualizar el DRAE les resulte un misterio). Tardan más en responder que la Fundéu, pero sus respuestas suelen ser largas y elaboradas. La RAE también dispone de cuenta en Twitter, pero según nos dicen, no parece que respondan dudas por ese canal.

En ambos casos, las dudas que admiten son de uso: no responden dudas de teoría gramatical, aunque si a raíz de un caso concreto surge una pregunta más general, es posible sonsacarles un poco para que se mojen (pero en general lo evitan, parece que les dé reparo meterse en un vergel).

Así que, hablantes cuitados, si necesitáis una luz en el camino del recto uso lingüístico, podéis acudir a ambos consultorios y seréis guiados en escasas horas. Ahora bien, las respuestas serán típicamente made in RAE, no esperéis grandes novedades en ese aspecto, pero no por ello deja de ser loable la amabilidad, presteza y, ¿por qué no?,  la utilidad de un servicio que, si bien en contenido es mejorable, en la forma me parece un acierto.

Gramáticas y ortografías de la RAE en pdf

enero 19, 2012 § Deja un comentario

Hace ya tiempo, encontramos en las profundidades marinas de la web de la RAE un mogollón de documentos relacionados con sus publicaciones. Obviamente, no estaban las obras completas tal cual, pero sí dimos con los índices, prólogos y compendios de algunos de sus greatest hits editoriales. Aquí os enlazamos el tesoro encontrado, junto a otros documentos académicos que están disponibles en webs no académicas. Si conocéis otros enlaces que contengan textos académicos, podéis dejarlos en los comentarios para que los vayamos incluyendo.

Gramática

Índice de los tomos I y II de la Nueva gramática de la lengua española

Nueva gramática de la lengua española. Manual (versión de imprenta)

Nueva gramática de la lengua española. Manual

Nueva gramática de la lengua española. Manual

Características del Manual

Nueva gramática de la lengua español. Prepublicación

Dossier de la Nueva gramática de la lengua española (incluye prólogo, capítulo 9 sobre la derivación apreciativa y apéndices)

Compendio de la Nueva gramática de la lengua española

 

Fonética

Índice del tomo de fonética de la Nueva gramática de la lengua española

Prólogo del tomo de fonética de la Nueva gramática de la lengua española

Dossier de la Nueva gramática de la lengua española  (incluye índice, caracterísiticas y capítulo 8 sobre la sílaba)

Ortografía

Ortografía de la RAE de 1999

Revisión de la ortografía de  la RAE de 1999

Índice de la ortografía de la RAE de 201o

Échale guindas a la tarasca…

diciembre 27, 2011 § 3 comentarios

… y verás cómo las masca es una variante canosa y folklórica de échale guindas al pavo.

Rebuscando en la RAE, nos encontramos con que la tarasca  era una figura con aspecto de bicharraco infame que se sacaba a pasear en las procesiones del Corpus Christi. El diccionario de la RAE tiene enormes carencias (que servidores critican con insistencia), pero, rompiendo una lanza a favor de la Academia, hay que reconocer que es una fuente fiable para voces dialectales o más antiguas que la tos. Como decía, consultamos el DRAE buscando tarasca, y vemos que no se conoce un origen etimológico para el término.

Recientemente, en un lugar de Andalucía de cuyo nombre no quiero acordarme, me encontré con la palabra tarascada (bueno, en realidad era más bien algo como /taras’ca/) utilizada para referirse a la mordedura de un perro. En seguida pensé en el bichejo dichoso: si una tarascada es un bocado, ¿tarasca no significaría, además, “boca”? No parece muy descabellado que a una espantosa criatura de las profundidades del catolicismo se la conociese por su atributo más feroz.

Acudo a la ilustre para que me idem. Mi gozo en un pozo: para el origen de tarascada, se remite a tarascar (grandiosa palabra, para más inri, verbo irregular), que supuestamente viene de tarazar, que teóricamente viene de tractiāre, aunque el asterisco a la izquierda significa que la palabra latina es una reconstrucción teórica no documentada (es decir, mejor con pinzas). La Máquina del Tiempo tampoco  avala el origen de tarazar, aunque tampoco es que sea el mejor oráculo al que consultar.

Acudimos al que sí suele ser un buen oráculo, la Wikipedia, que apunta a la localidad francesa de Tarascón como origen del término tarasca,  donde se pensaba que habitaba la criatura. Parece que el origen gabacho está bastante aceptado y cuesta hacerse el ciego cuando existen equivalentes en inglés y francés.

Visto lo visto, démosle la vuelta: quizá a raíz de las fauces del temible ser, el término tarasca comenzó a usarse para referirse a la boca, y de ahí tarascada con el sentido de mordedura.

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