Dicho de un toro: la tauromaquia en el diccionario

abril 24, 2012 § Deja un comentario

El léxico de un idioma da cierta información sobre las sociedades que lo hablan. El caso más citado es el de la lengua esquimal y sus infinitos nombres para la nieve (ejemplo que en realidad está mal interpretado, como explicamos aquí hace un tiempo). En España tenemos también unos cuantos ejemplos de este fenómeno: que en gallego existan unas 70 formas de nombrar la lluvia y que en Asturias haya un verbo para el acto de cubrir a alguien con un paraguas (atechar, la RAE no lo recoge) nos da una pista sobre qué meter en la maleta cuando nos vamos al Norte de los Picos de Europa.

Hurgando en el DRAE encontramos algunos datos que dan bastante el perfil typical Spanish . El diccionario contiene 203 palabras con la marca Tauromaquia57 palabras que se definen con la secuencia «dicho de un toro» . Eso sí, la RAE asume que estas palabras se usan en toda la hispanofonia, ya que la definición no lleva ninguna marca geográfica. Sin embargo, es bastante probable que el vocabulario taurino se use exclusivamente en España. De hecho, esta es la política habitual de la Academia: los regionalismos de Hispanoamérica pasan un escrutinio riguroso antes de ser admitidos y siempre llevan marca de la región a la que son particulares, pero se presupone que cualquier término que se use en España pertenece al español estándar.

La metrópoli, aunque sea lingüística, aún pesa.

El lematizador inventa sus palabras (II)

marzo 7, 2012 § 1 comentario

Segunda parte de las sugerencias que nos ofrece el lematizador.

cejilla: los pelos de la guitarra

rutina: el caminito de siempre

agrieta: el sabor que te resquebraja el paladar

paladín: elemento químico que se degusta con churros

glorieta: Dios en la rotonda

patetas: las mías

avecina: la pájara del piso de enfrente

bayeta: fruto rojo que absorbe el agua

bobina: la tonta que se enrolla

bonete: sombrero canjeable

botica: calzado medicamentoso

caballete: atril equino

cabestrillo: buey lesionado

calderilla: puchero numismático

califica: príncipe árabe en función adjetival

camina: colchón caminante

carpeta: pez archivador

celestina: color alcahuete

cometa: signo de puntuación estelar

comodín:  confortable joker

coronilla:  límite de la paciencia monárquica

cortina: mujer bajita que te cubre las ventanas

corchete: [tablón]

cretina:  miserable isla mediterránea

costilla: litoral torácico

Puedes leer la primera parte del post aquí.

Cárdeno: un color para dominarlos a todos

marzo 1, 2012 § 5 comentarios

Cárdeno es una inusual palabra con un inusual significado. Es el nombre de un color pero, ¿de cuál?

Según la RAE, cárdeno significa morado, pero si es referido a un toro significa blanco y negro, y cuando hablamos de agua, significa «de color opalino», que al parecer es un tono entre blanco y azul (cual bandera de huelva).

Y para más inri, tiene diminutivo, cardenillo, que significa… de color verde.

Los diccionarios del futuro…

febrero 24, 2012 § 3 comentarios

La tendencia innata de los seres humanos a clasificar y a etiquetar todo lo que nos rodea para intentar poner orden en el pequeño caos en el que estamos sumergidos  hace que fijemos ciertas estructuras y demos a una determinada ordenación la categoría de la única o la mejor… Acostumbrarse en exceso al orden nos provoca cierto recelo cuando ese orden al que estamos habituados se modifica (no sin razón existe el concepto de neofobia, miedo a lo nuevo).

Molino de Ideas

Llevando esta idea a los diccionarios, nos encontramos que en general se entiende por orden normal el alfabético. Pero esto no significa que sea  el mejor para todos los casos de uso. Podemos imaginar diccionarios, y de hecho existen algunos, en los que las palabras pueden estar ordenadas por su categoría gramatical, por su nivel de dificultad, por su terminación, o por la fecha de aparición. A priori podemos creer que un diccionario así es menos útil, pero habría que puntualizar y decir que es menos útil en términos de frecuencia de uso por un usuario estándar. Pero desde luego no es menos útil de manera absoluta. En un diccionario “normal” no representa ningún reto ver todas las palabras que empiezan por la letra “m”. Pero si queremos descubrir todas las palabras que acaban por la misma letra, el asunto se complica, y de reto pasaría a considerarse como una tarea tediosa y casi cruel si nos la planteamos sin otra ayuda que la del diccionario tradicional.

La herramienta que queremos presentar hoy, el Rebuscador  (http://www.molinolabs.com/rebuscador.html), permite tener acceso a un número considerable de diferentes ordenaciones. Podemos descubrir qué palabras empiezan, contienen o terminan por una o varias letras. Esto supone una gran ayuda por ejemplo como herramienta para la creación de recursos didácticos para trabajar con la ortografía, puesto que nos permite obtener ejemplos, entre otras muchas cosas, de verbos de la segunda conjugación que tienen «h» intercalada, o palabras que contienen «b» y «v», o que contienen «g» y «j», o palabras con diéresis. También nos puede servir para trabajar la morfología, los prefijos, sufijos y sus posibilidades combinatorias con los lexemas.

Poco a poco la ordenación estrictamente alfabética va desapareciendo para combinarse con otros modos que permitan más posibilidades de búsqueda( como Goodrae). Esperamos que esta herramienta sea un granito más en la transformación de nuestros diccionarios, y que en el futuro, más que buscar una palabra, podamos navegar fácilmente por ellas.

¿Machismo en la lengua? ¿Cómo se colocan los hombres y las mujeres?

febrero 20, 2012 § 1 comentario

El debate sobre si la lengua es machista o no, sobre si modificarla de manera consciente ayudará a erradicar ese machismo o si eso es construir tejados sin paredes está ahí y ahí estará por mucho tiempo. Los temas más tratados en este aspecto es la morfología léxica o la sintaxis: el masculino neutro, la creación de formas exclusivamente femeninas (miembra, lideresa), la preferencia sintáctica del masculino…

Como en el Molino seguimos trabajando con colocaciones, veamos qué pasa si hacemos una búsqueda sobre qué palabras aparecen con más frecuencia cerca de las palabras mujer y hombre. Las búsquedas se harán en el Corpus de Mark Davies, buscando los lemas, con una distancia de solo 2 palabras y solamente el siglo XX. Los resultados:

[hombre]: mujeres, aquel, negocios, moderno, joven, pobre, armados, confianza, eres, inteligente, culto, sentado, honrado, neandertal, gordo, honesto, maduro, vestidos

[mujer]:  hombres, niños, aquella, joven, hermosa, desnuda, marido, cocaleras, casada, trabaja, bella, gorda, madura, trabajan, hermosas, cubanas, ancianos, contestó, vestidas

Si la búsqueda la hacemos entre los siglos XV y XIX los resultados son infinitamente más llamativos:

[hombre]: mujeres, ricos, honrado, gentil, cincuenta, gentiles, altos, mugeres, mill, sabios, doctos, armados, .000, quinientos, doscientos, honrados, cuerdo, valientes, virtuoso, cuatrocientos, trescientos, docto, bonos, significan, millares, ningún, miles, eminentes, virtuosos, cuerdos

[mujer]: hijos, esa, niños, hermosa, marido, casada, hijas, honrada, leche, legítima, muchachos, malas, hermosas, reyna, amada, viejos, casadas, asu, flaca, preñada, desdichada, querida, preñadas, honesta, casta, vestida, fea, honradas, fermosa, enamorada, española, santas, virtuosa, celosa

Todo esto me recuerda mucho a las doce clases sociales de Villena. Como vemos los hombres son vistos con cualidades buenas y, por otro lado, como soldados (cuatrocientos hombres, mil hombres…). Las mujeres son vistas según su belleza o como elemento de la familia (con sus relaciones con sus maridos o sus hijos).

Si aparecen estos resultados no es porque el español sea intrínsecamente machista, sino porque muchos textos que se han escrito con el idioma son machistas porque mucha gente es machista. Modificar el lenguaje creyendo que así modificamos la realidad nos llevaría a tener que prohibir escribir mujer e hijos en la misma frase.

Y nosotros, como lexicógrafos y lingüistas, ¿qué debemos hacer? Sabemos que nuestro deber es observar, describir y explicar la lengua. Pero cuando debemos guardar las colocaciones de las palabras hombre y mujer ¿guardamos en nuestras bases de datos que el lema gordo/a se utiliza con más frecuencia con mujer que con hombre? ¿Decimos que las palabras niño y mujer tienen una relación muy estrecha? ¿Que desnudarse tiene más que ver con las mujeres que con los hombres?

El centro del mundo y los extremos lingüísticos

febrero 16, 2012 § Deja un comentario

El eurocentrismo es aquella tendencia de colocar a Europa (principalmente la parte occidental) como el elemento más importante del mundo. Nuestros mapas, con nuestro continente centrado y al Norte, son una muestra de ello. Aunque no son los únicos mapas posibles:

La lengua es un reflejo de la realidad del grupo que la habla y ese mismo eurocentrismo se observa en el idioma, en concreto al estudiar la palabra extremo. Cuando buscamos en un corpus sus colocaciones (es decir, las palabras con las que más suele aparecer) nos encontramos que en los primeros puestos se encuentran palabras como sur, oriente, meriodinal… Muy por debajo aparece occidental y cadenas como extremo occidente o extremo norte ni aparecen como posibles colocaciones ni los hablantes las conseguimos identificar.

Probablemente en las lenguas nativas de Australia, Patagonia o Sudáfrica se habla del extremo norte. Lástima que de esas lenguas no haya corpus. Ya sabes, el eurocentrismo…

¿Compartir con analógico vs. compartirle digital?

enero 27, 2012 § 6 comentarios

El siguiente vídeo explica de manera amena la diferencia entre copiar y robar.

Internet y lo digital permiten que tratemos las cosas de manera diferente a como tratamos las cosas físicas. Como dice en el vídeo, si una persona tiene un ebook y yo lo copio, esa persona sigue teniendo un ebook y ahora yo también. Si una persona tiene un libro y yo se lo robo, yo tengo un libro pero esa persona ya no lo tiene.

Eso hace que las cosas digitales se comporten de una manera muy diferente a las cosas físicas. Buena parte de políticos e industria de la cultura no parece querer entender la diferencia. Menos mal que parece que la lengua sí se está dando cuenta del cambio de paradigma.

El verbo compartir tiene un sujeto (por ejemplo: «yo») un objeto directo que representa la cosa a ser repartida («la ensalada») y otro argumento precedido de la preposición con («con mi señora»). Es decir: «yo comparto la ensalada con mi señora». Lo podemos leer en el Diccionario del Español Actual, donde «compl CON» quiere decir ‘un complemento (un argumento) precedido de la preposición con‘.

Sin embargo en el Molino hemos detectado que cuando nos mandamos archivos digitales los unos a los otros, o cuando permitimos que otras personas puedan entrar a un archivo que tenemos en la nube, no decimos «comparto este archivo con vosotros», sino que decimos «os comparto», «te comparto», etcétera. Es decir, lo que antes era con complemento con con, ha pasado a ser un complemento indirecto.

¿A qué se debe este cambio? En mi opinión, compartir una cosa física es tan diferente a compartir una cosa virtual, como son diferentes robar y copiar. Y es que si yo comparto una ensalada con mi señora, me quedo sin la mitad de la ensalada. Sin embargo puedo compartir un documento con mis compañeros y sigo teniendo la totalidad del documento, y ellos también.

Vamos, que la sintaxis entiende Internet mejor que los políticos.

Lenguas rojas para palabras granates

enero 25, 2012 § Deja un comentario

Hay un tipo de tabaco que es rubio. Hay un tipo de vino que es blanco. Las personas se ponen pálidas y muchas personas de África son negras. Todas estas oraciones no tienen nada de raro, ¿no? rubio, blanco, pálido y negro son las palabras elegidas para hablar de esas realidades. Pero ¿cuánta realidad hay en todo esto? ¿El vino blanco es realmente blanco? ¿El tabaco rubio es rubio?

Por favor, mira la siguiente imagen, donde hay dos rectángulos, separados por una línea negra:

¿De qué color dirías que son cada uno? ¿Qué nombre le daríamos a cada uno? ¿Morado? ¿Rojo? ¿Granate? Piensa en un nombre para el color de ambos recuadros y recuérdalo para luego. La respuesta puede ser «ambos son del mismo color y eso color lo llamaría…». ¡Apúntatelo si se te va a olvidar!

Vale, ahora veamos de dónde provienen los recuadros anteriores. El primer recuadro proviene de la cereza; el segundo, del vino.

Vale, recordemos los nombres que le habías puesto a ambos rectángulos. Pongamos que dijiste que el primero era vino y el segundo granate. ¿Qué tal te suena «las cerezas tienen color vino y me bebí una copa de vino de color granate»? Si ambos te parecían rojo oscuro ¿»las cerezas y el vino que bebimos tienen el mismo color: rojo oscuro»? Hay algo raro, ¿no? Si los colores parecían igual ¿por qué no puedo utilizar un adjetivo común para cerezas y vino? Si dudaba sobre qué adjetivo ponerle a cada rectángulo ¿por qué lo tengo tan claro al saber qué cosas tienen ese color?

La lengua representa los colores de las cosas de una manera que no siempre es fiel reflejo de la realidad. El español designa que el vino es tinto y usar la palabra vino con adjetivos como rojo, granate, escarlata o morado queda raro. La lengua podría haber elegido cualquiera de estos adjetivos (de hecho en inglés se dice red wine), o podría haber creado una palabra específica para él o podría haber especializado otra palabra que no fuese tinto. Pero ninguna de estas relaciones expresa con sinceridad el color de la cosa. Sólo una convención aceptada entre hablantes.

¿De dónde viene la expresión «tener el baile de San Vito»?

enero 23, 2012 § Deja un comentario

El baile de San Vito es lo que las madres recriminan a sus hijos cuando no se están quietos. Desgraciadamente, existe el baile de San Vito y es exactamente eso: no poder estarse quieto. El nombre clínico para este mal es corea (sí como los países: es una bonita hominimia), y agrupa a una serie de enfermedades que tienen en común los movimientos  bruscos e involuntarios. La denominación baile de San Vito viene de las danzas que se realizaban durante la festividad de San Vito en honor del santo.

El nombre clínico corea también bebe del baile: corea viene del latín chorea, que a su vez viene del griego χορεία (y es prima hermana de coro, también griega), que al parecer era una antigua danza que se hacía al ritmo de un cántico.

También se conoció como baile de San Vito una extraña manía colectiva a la que sucumbió la población de Estrasburgo en 1518 y que a día de hoy sigue sin explicación.

¿De dónde viene la expresión ‘estar sin blanca’?

enero 17, 2012 § 1 comentario

La expresión estar sin blanca con el sentido de no tener dinero es, además de muy frecuente en el español actual, bastante antigua. Si consultamos el corpus diacrónico de la RAE (el banco de textos antiguos de la Academia, CORDE para los amigos) encontramos 162 apariciones de la expresión «sin blanca», siendo el registro más antiguo de alrededor de 1460. No está mal.

Y es que la blanca era una moneda que se usó durante la Edad Media (la marca ant. del diccionario indica que la palabra dejó de usarse en los tiempos de Maricastaña, en torno al siglo XVI, aunque lo cierto es que sobrevive fosilizada en la expresión). Es decir, la locución «estar sin blanca», que hoy resulta bastante coloquial, significaba literalmente «no tener monedas» y es el equivalente medieval del también desfasado aunque igualmente vigente no tener un duro.

Es posible que en un futuro, cuando ya no se recuerde qué eran los duros y las pelas, perduren las locuciones tener pelas o no tener un duro para asombro de los lingüistas.

 

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