Estallar por simpatía…

febrero 16, 2012 § Deja un comentario

Puede parecer incluso tierna la locución “estallar por simpatía”, o también “explosión por simpatía”,  pero desgraciadamente se suelen colocar delante objetos poco tiernos, como bombas, bombonas, dinamita, minas… (En el caso de las palabras muchas veces, por buena pinta que tengan, su significado también responde al dime con quién andas, y te diré quién eres). Quizá uno de los pocos objetos que se salva de todas las connotaciones negativas que arrastran éstos, son los petardos… Pero en el caso de la locución de la que nos ocupamos hoy, ni siquiera los petardos se libran en esos contextos de una pátina trágica.

Preguntémonos a lo Mourinho, ¿Por qué? Porque normalmente las explosiones por simpatía no responden a la voluntad sino que prefieren “andar” con accidentes… ¿Por qué? Porque la etimología a veces sigue mandando sobre el uso más extendido. Veamos los componentes de esta palabra de origen griego (συμπάθεια):

-El primer elemento es la preposición συν, que quiere decir: con, conjuntamente, mismo, etc.

-El segundo elemento está relacionado con el famoso πάθος griego (pathos, leído como [p a θ o s]), es decir una miríada de significados  que podemos resumir burdamente en el sentimiento intenso, la pasión que toca lo patológico, o el sufrimiento. En este caso podríamos entender el significado de simpatía como “con el mismo sentimiento”.

Por lo tanto cuando un artefacto estalla por simpatía lo que se quiere decir es que estalla como consecuencia de la explosión de otro artefacto que tiene lo suficientemente cerca como para que se vea afectado y explote a su vez.

Otro ejemplo de esta etimología sería “em-patizar”, es decir, ser capaz de meterse  “en-sentimiento”  de otro.

Molino de Ideas

 

 

Glico- vs gluco-, o la vocal que cruzó los mares

febrero 14, 2012 § 8 comentarios

[Nota: gracias a Javier y a Lola Pons por sus aportaciones al post]

En español tenemos cinco vocales, bastante pocas si comparamos con otras lenguas de nuestro entorno. ¿Qué ocurre cuando importamos una palabra de fuera que contiene sonidos vocálicos que no se encuentran entre nuestros sonidos habituales? En general, no es problema, porque, como compartimos alfabeto con la mayor parte de nuestros vecinos, solemos mantener la grafía y pronunciarlo à lo Spanish. Por ejemplo, en los últimos años se ha colado en nuestros noticieros la palabra alemana Gürtel (que significa “correa”). En principio la Ü de la palabra Gürtel no es equivalente a la española, sino que es más cerrada y se pronuncia como las úes francesas de boquita de piñón. Como nosotros no tenemos ese sonido, hacemos nuestra U de toda la vida y a volar.

Pero, ¿qué pasa si no sólo incorporamos otro sonido, sino que además la grafía no existe en nuestra lengua? En este caso, no podemos “simplemente” pronunciar la letra a nuestra manera porque no tenemos ninguna manera nuestra de pronunciarla: al no haber equivalencia de alfabetos, la letra no representa ningún sonido para nosotros. Esto fue más o menos lo que ocurrió con la vocal griega Y (ípsilon). La Y en griego clásico se pronunciaba como la Ü alemana y la U francesa, y como los latinos no disponían de una letra para representar ese sonido, optaron por dejarlo tal cual, añadiendo un grafema más a su alfabeto. Como consecuencia, las palabras latinas que llevan una Y son siempre de origen griego, como symbolum, hydra o typhon

No sabemos con certeza cómo se pronunciaba el latín, pero no es descabellado aventurar que, si bien mantuvieron la grafía helenizante para estas palabras, probablemente el latín vulgar no mantuvo ese sonido de U en boca de piñón que era extraño para los latinos. Es un proceso semejante al que hemos hecho nosotros con la palabra inglesa stop: mantenemos su escritura original, pero eso de las S líquidas a principio de palabra no es made in Spain, así que optamos por lo que más se parece a nuestra pronunciación habitual, que es pegarle una hermosa E protética delante y pronunciar /estop/, que es mucho más cómodo para nuestros ibéricos paladares. En el paso del latín al español, perdimos la grafía Y para representar a la vocal (nuestra Y actual es posterior, y lo que representa es una consonante como en yayo, o una I en posición final como en rey, pero en ningún caso representa un sonido vocálico distinto), y tuvimos que escoger el equivalente más parecido para sustituirla.

Y ahí es donde se monta la zapatiesta: ¿cuál es el sonido latino más parecido al Y del griego? Solemos asociarlo con nuestra U, pero lo cierto es que  fonéticamente el sonido Y es un cruce entre una I y una U, una I con los labios abocinados (truco para pronunciar este endiablado sonido: pronuncie una I poniendo morritos de Jessica Rabbit, et voilà), y esto ha hecho que algunos derivados del sonido Y  griego hayan acabado metamorfoseándose en U y otros en I. La familia de la palabra glucosa y sus derivados técnicos son un buen ejemplo: tenemos derivados en u, como glucosa, glucemia, glucógeno… y derivados en I como glicoproteína o glicerina. Y también tenemos dobletes, como glicólisis y glucólisis. Todas son hijas de la raíz griega γλυκ, “dulce”, algunos pasados por el filtro del inglés (que en estos neologismos suele preferir mantener la grafía Y y el sonido /i/) y representan el intento de la pronunciación latina por amoldar un sonido que les vino de fuera.

El origen de la palabra cínico

septiembre 19, 2011 § Deja un comentario

Cuando llamamos cínico a alguien, habitualmente estamos acusándole de tener una actitud sarcástica y displicente, o bien de mentir descaradamente. Lo que no sabemos es que, subliminalmente, le estamos llamando perro.

Diógenes el Cínico, de Jean-Léon Gérôme

El cinismo era una escuela de pensamiento griega que defendía la vida sencilla  como camino para alcanzar la felicidad. Su desdén hacia las convenciones sociales hizo que la palabra cínico se asociase con alguien que muestra total desprecio e indiferencia por la sociedad. Sin embargo, los cínicos tuvieron fama de vivir sin respetar aquello que predicaban, de ahí que también utilicemos la palabra para referirnos a alguien que miente desvergonzadamente.

El origen de la palabra cínico proviene del griego clásico κυνικός (kyon, kynós), que significa “perro” y comparte raíz con la palabra can , así que, literalmente, los cínicos eran  “los perrunos”. Aunque existen diversas explicaciones sobre el origen de tan canino nombre ( algunos hablan de que el estilo de vida despreocupado y callejero de los cínicos les valió el apodo), al parecer, el nombre se debe a que el lugar donde el fundador Antístenes comenzó a impartir sus enseñanzas se llamaba Cinosargo, un antiguo gimnasio (de los de la Grecia antigua, el ancestro clásico de los actuales, aunque se sospecha que por aquel entonces no existía el spinning  ;)) cuyo nombre significa “el perro ágil”. Posiblemente tanto el nombre del lugar como el apecto desarrapado de los cínicos les hizo ganarse el sobrenombre.

Para terminar, una curiosidad más: uno de los cínicos más famosos fue Diógenes, el del síndrome de ídem. Sin embargo, la elección del nombre es más que desafortunada, ya que, lejos de acumular trastos inservibles, Diógenes defendía la vida despegada de los bienes materiales. Para que os hagáis una idea del descaro de este personaje, podéis consultar aquí  algunas de sus frases más perrunas.

 

Como dijo Bruce Lee “water can flow…”

septiembre 6, 2011 § 1 comentario

Hoy vamos a relacionar el “panta rei”, πάντα ρει (todo fluye) de Heráclito, con una serie de términos, muchos de ellos bastante escatológicos, que guardan parentesco etimológico con el verbo griego “fluir”.  Este verbo no sólo ha sido utilizado para referirse al continuo cambio de las cosas, o a conceptos de la psicología positivista como el flow del  psicólogo Csikszentmihalyi. Como veremos a continuación, el uso mayoritario que se le ha dado ha sido para términos médicos en referencia a la acción de fluir:

Así tenemos palabras como “dis-meno-rrea”, (mal+menstruo+fluir, menstruación alterada y normalmente bastante dolorosa); “amenorrea” (cuando se pierde la regla por algún tipo de desorden);  “blenorrea” (mucosdad+fluir, llamada así a la uretritis gonocócica); catarro (fluir hacia abajo); “diarrea”, (fluir +a través de,  que se usaba en sentido figurado como “irse como el agua, perderse”; piorrea (secreción o flujo de pus normalmente en las encías) o verborrea, que sería el fluir excesivo de las palabras).

Desde luego Bruce Lee estuvo muy acertado en que puestos a ser algo que fluya, el agua es el mejor elemento líquido para convertirse.

imagen tomada de dreamstime.com

Taxis, ataxias y sintaxis

septiembre 1, 2011 § Deja un comentario

¿Qué tienen en común un vehículo, una enfermedad, y una parte de la gramática? La respuesta está en el griego τάξις que puede significar: orden, disposición, arreglo, instalación, sucesión, posición, dignidad, categoría, clase, cargo, deber, puesto, batallón… En el caso de taxi hay un acortamiento de taxímetro; ataxia de forma general, es un desorden en el sistema nervioso; y la sintaxis es la parte de la gramática que se encarga del orden de los componentes de un lenguaje. Hay otras palabras igualmente relacionadas con este étimo griego. Por ejemplo dos (hipotaxis y parataxis) que también tienen que ver con el orden de las oraciones. Epitaxia que es un término de la física que hace referencia al crecimiento de la superficie de un cristal, y otras como taxidermista, que etimológicamente significaría la persona que arregla, pone en orden o coloca la piel (es decir la persona que diseca la piel de los animales y la coloca de tal manera que simule un animal vivo).

Hipotecas y otros almacenes

mayo 18, 2011 § 6 comentarios

En esta entrada no vamos a hablar del Euribor ni de otras palabrotas por el estilo, sino de la palabra griega almacén (θηκη) que da palabras como hipoteca cuyo significado compositivo sería “lo que está por debajo de lo almacenado”, es decir, lo que todavía no se ha almacenado. Pero vayamos a palabras cuyas asociaciones sean menos feas… por ejemplo tenemos hemeroteca, que sería el almacén de los días (ἡμέρα es día) es decir, el sitio donde se almacenan cosas que hablen de lo que pasa cada día como los periódicos y otras publicaciones de la misma naturaleza. Biblioteca es el lugar donde se almacenan los libros, discoteca donde se almacenaban los discos (este significado se ha ido desplazando pero nuestros abuelos tenían su propia discoteca en casa, al referirse al mueble donde tenían su colección de discos). En español hay bastantes más que usan este sufijo con el sentido de almacén de algo ¿cuáles más se os ocurren?

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