Gramáticas y ortografías de la RAE en pdf

enero 19, 2012 § Deja un comentario

Hace ya tiempo, encontramos en las profundidades marinas de la web de la RAE un mogollón de documentos relacionados con sus publicaciones. Obviamente, no estaban las obras completas tal cual, pero sí dimos con los índices, prólogos y compendios de algunos de sus greatest hits editoriales. Aquí os enlazamos el tesoro encontrado, junto a otros documentos académicos que están disponibles en webs no académicas. Si conocéis otros enlaces que contengan textos académicos, podéis dejarlos en los comentarios para que los vayamos incluyendo.

Gramática

Índice de los tomos I y II de la Nueva gramática de la lengua española

Nueva gramática de la lengua española. Manual (versión de imprenta)

Nueva gramática de la lengua española. Manual

Nueva gramática de la lengua española. Manual

Características del Manual

Nueva gramática de la lengua español. Prepublicación

Dossier de la Nueva gramática de la lengua española (incluye prólogo, capítulo 9 sobre la derivación apreciativa y apéndices)

Compendio de la Nueva gramática de la lengua española

 

Fonética

Índice del tomo de fonética de la Nueva gramática de la lengua española

Prólogo del tomo de fonética de la Nueva gramática de la lengua española

Dossier de la Nueva gramática de la lengua española  (incluye índice, caracterísiticas y capítulo 8 sobre la sílaba)

Ortografía

Ortografía de la RAE de 1999

Revisión de la ortografía de  la RAE de 1999

Índice de la ortografía de la RAE de 201o

Situación clítica: el imperativo se rebela

diciembre 21, 2011 § 3 comentarios

Imaginad que todos nosotros somos un grupo de dermatólogos y yo soy la lider de la manada. Alguien se nos acerca para que le echemos un ojo a una mancha que le ha salido en la espalda y yo exclamo al grupo:

Mirémostela (te=a ti, la=la mancha), a ver qué pinta tiene   (no suena muy bien, pero yo no diría que no se puede decir)

Ahora imaginad que no es una persona la que viene sino dos personas con sendas manchas en la espalda. ¿Qué podemos decir ahí?

¿Mirémososla? ¿En serio?

En general, saliendo de la historieta, la duda es la siguiente: ¿cómo crear el imperativo de 1ª persona del plural uniéndole un clítico (esas particulillas pronominales que se pegan al final de los verbos, como en dámelo) de 2ª persona del plural? En principio, si se puede hacer con la 2ª del singular parece un poco raro que sea imposible hacer lo mismo con la 2ª persona del plural.

Aquí va una segunda tanda de ejemplos más o menos contextualizados para reflexionar sobre el asunto partiendo de casos concretos:

Yo digo que miremos eso:  mirémoslo

¿En qué cine ponen la peli? No lo sé, mirémoslo en el periódico.

Yo digo que miremos a ella: mirémosla

Cuando he dicho que preferíamos hablar en privado, Ana no ha parecido pillar la indirecta. Mirémosla con insistencia a ver si se da por aludida.

Yo digo que miremos a ti: mirémoste (en este caso el -te puede ser un objeto directo o un indirecto)

Mirémoste ese lunar que dices que tiene mala pinta

Dices que no sabes hacer el pino pero yo te he visto hacerlo antes. Mirémoste hacerlo y salgamos de dudas.

Yo digo que miremos a vosotros:  ¿mirémosos?

Decís que no sabéis hacer el pino pero yo os he visto hacerlo antes. ¿Mirémosos? hacerlo y salgamos de dudas.

Por Dios, qué desazón.

Para otras construcciones irresolubles, recomendamos vivamente el bug arácnido La palabra que no se puede escribir

Distribución del género en los sustantivos

diciembre 20, 2011 § Deja un comentario

Una vez vistos los porcentajes relativos a la distribución del género en los adjetivos vamos a ver cómo los sustantivos se comportan de manera diferente a los adjetivos. Esta vez usaremos un lexicón con más de 52.500 lemas de sustantivos.

En el gráfico vemos cómo el número de  sustantivos masculinos y femeninos está bastante equilibrado, y también que respecto a los adjetivos la cantidad de formas comunes a los dos géneros es menor . Esto es lógico si pensamos que un sustantivo es la palabra que representa una idea completa, mientras que el adjetivo normalmente representa una idea parcialmente o una característica que no puede subsistir sin la idea total del sustantivo que la posee. Teniendo esto en cuenta,  es lógico que se tienda a una economía de recursos morfológicos, y que por lo tanto los adjetivos sean más adaptables a las «exigencias» del sustantivo al que hacen referencia. Pragmáticamente también se puede explicar ya que la información  respecto al género en los casos en los que pueda ser relevante ya viene  dada por el sustantivo. No supondría ninguna ventaja a nivel comunicativo hacer una concordancia del tipo «la pantalla es *azula» .

Quedarían sin contemplar los sustantivos que tienen una única forma tanto para el género como para el número (en total no llegan a 300 formas).  Entre este tipo de sustantivos como aries, bocazas, finolis, mecenas…  destaca un grupo muy numeroso de palabras formadas por composición cuya estructura es un verbo en tercera persona del singular más un sustantivo en plural (estructura que nos permitió desarrollar el insultador  que permite crear insultos de manera automática: aburreviejas, rascapelusas, rompesueños, calientasábanas,etc).

En la próxima entrada observaremos cómo la distribución en cada género entre las letras  es mucho más desigual frente a los adjetivos y veremos qué factores pueden explicar éstas diferencias.

Distribución del género según la terminación en adjetivos

diciembre 15, 2011 § 3 comentarios

En la anterior entrada,  la distribución del género en los adjetivos, vimos los porcentajes relativos a la cantidad de adjetivos según su  género. Esta vez vamos a considerar cuantitativamente la distribución en el género masculino entre las 4 terminaciones más abundantes de dicho género: la letra «o» , la letra «r», la letra «n», y la letra «s». El resto de letras finales de adjetivos apenas son representativas.

Molino de Ideas

Molino de Ideas

Por otra parte, si observamos las terminaciones del femenino y las comparamos con las del masculino comprobamos que casi el cien por cien de las letra final del adjetivo femenino se concentra en la «a», frente a la letra final de los adjetivos masculinos que como hemos señalado se reparten entre más letras. La explicación de la distribución irregular entre los dos géneros tiene que ver con que en español el género marcado es el femenino, es decir, el género masculino no tiene marca propia mientras que el femenino sí, creándose en la mayoría de los casos a partir del masculino por la adición de sufijos que terminan en «a», lo que produce esa variación en la distribución de ambos géneros.

¿Dónde estoy?

Actualmente estás explorando las entradas etiquetadas con gramática en Ideas Molineras a medio guisar.

A %d blogueros les gusta esto: