¿Nos ayudas a definir el mapa vocálico del español?

febrero 24, 2012 § 9 comentarios

¡El Molino te necesita! Estamos haciendo una serie de experimentos lingüísticos para construir un montón de herramientas fonéticas. ¿Quieres ayudarnos? ¡Ahora puedes!

Si tienes quince minutos, tienes la oportunidad de formar parte de nuestro primer experimento fonético. ¿Cómo? Muy sencillo. Solo necesitas unos auriculares y un poquito de paciencia. Si pinchas en este link accederás a nuestro test. Introduce tu mail y un nombre de usuario (no te preocupes, todos los resultados serán anónimos) y  haz click en “Start” para acceder. Cuando leas las instrucciones, pulsa “Continue” y empezarás a escuchar sonidos.

Se trata de que selecciones la vocal que más se parece al sonido que escuches. No te preocupes si escuchas cosas raras: no le pasa nada a tu oído. Es solo que vamos a forzar un poco los límites vocálicos del español para trazar fronteras. Si todo va bien, dentro de poco veréis los resultados de este experimento.

Si quieres repetir el sonido porque no lo has escuchado bien puedes hacerlo con el botón “play” de arriba a la derecha. ¡No dejes preguntas sin contestar, por favor! Fíate de tu primer instinto, no intentes que todo suene perfecto. Hay sonidos que, simplemente, no tienen una respuesta correcta o errónea, y esos son precisamente los límites que queremos establecer.

Así que adelante. Estaremos eternamente agradecidos por tu colaboración en este experimento, y pronto haremos más (¡y más divertidos!).

Acceder al test

ACTUALIZACIÓN: Sabemos que el placer de colaborar con la experimentación científica y el progreso es suficiente premio, pero en el Molino nos gusta premiar a nuestros amigos. Así pues, vamos a sortear un delantal del Molino entre todos los que nos enviéis la encuesta =D ¿Queréis ver cómo queda? ¡Miguel posa!

El delantal del Molino de Ideas... ¡Puede ser tuyo!

Recuerda: pon tu mail en la encuesta y te avisaremos si eres el elegido. ¡Es muy sencillo!

ACTUALIZACIÓN 2: La ganadora del delantal molinero ha sido… ¡Bianka! ¡Enhorabuena y gracias por participar! No obstante, la encuesta sigue abierta y todos podéis seguir mandando vuestros resultados. Organizaremos más concursos dentro de poco… ¡Seguid con el Molino!

Gramáticas y ortografías de la RAE en pdf

enero 19, 2012 § Deja un comentario

Hace ya tiempo, encontramos en las profundidades marinas de la web de la RAE un mogollón de documentos relacionados con sus publicaciones. Obviamente, no estaban las obras completas tal cual, pero sí dimos con los índices, prólogos y compendios de algunos de sus greatest hits editoriales. Aquí os enlazamos el tesoro encontrado, junto a otros documentos académicos que están disponibles en webs no académicas. Si conocéis otros enlaces que contengan textos académicos, podéis dejarlos en los comentarios para que los vayamos incluyendo.

Gramática

Índice de los tomos I y II de la Nueva gramática de la lengua española

Nueva gramática de la lengua española. Manual (versión de imprenta)

Nueva gramática de la lengua española. Manual

Nueva gramática de la lengua española. Manual

Características del Manual

Nueva gramática de la lengua español. Prepublicación

Dossier de la Nueva gramática de la lengua española (incluye prólogo, capítulo 9 sobre la derivación apreciativa y apéndices)

Compendio de la Nueva gramática de la lengua española

 

Fonética

Índice del tomo de fonética de la Nueva gramática de la lengua española

Prólogo del tomo de fonética de la Nueva gramática de la lengua española

Dossier de la Nueva gramática de la lengua española  (incluye índice, caracterísiticas y capítulo 8 sobre la sílaba)

Ortografía

Ortografía de la RAE de 1999

Revisión de la ortografía de  la RAE de 1999

Índice de la ortografía de la RAE de 201o

Un alfabeto para los sonidos

enero 12, 2012 § Deja un comentario

Cuando hablamos de transcripción fonética más o menos todos comprendemos a qué nos referimos. Se trata, “simplemente”, de escribir sonidos; esto es, de representar gráficamente lo que en principio es una señal de dominio exclusivamente auditivo.

De sonido a texto escrito

Un profesor de mi universidad dijo una vez que el alfabeto es “un desorden habitual”, un conjunto de letras que hemos puesto una detrás de otra sin ningún tipo de criterio (a priori). El alfabeto fonético es otra cosa. Cuando allá por 1878 algunos lingüistas se dieron cuenta de que hacía falta crear un alfabeto fonético internacional, lo primero que hicieron fue establecer unos criterios básicos. El principal: un símbolo por cada sonido.

Bajo este prisma se crearon los 157 símbolos que conforman la tabla del Alfabeto Fonético Internacional (AFI en español, IPA en inglés): 107 símbolos consonánticos y vocálicos, 31 diacríticos para hilar más fino y 19 signos suprasegmentales para indicar duración, acento, tono… Y estos símbolos se eligieron de acuerdo a los alfabetos gráficos clásicos, esto es, latín y griego. Por eso en un diccionario aparece, al lado de la palabra, un conjunto de símbolos raros (una e al revés, una beta griega, una n mayúscula pequeñita…), generalmente entre corchetes, que indica la pronunciación de la palabra.

Con la llegada de las nuevas tecnologías y las tremendas aplicaciones que tiene la fonética en este campo (que ya las trataremos otro día) se abrió la gran pregunta, el gran problema: los lenguajes de programación no entienden estos símbolos raros. ¡Horror! ¿Cómo puedo decirle al ordenador que quiero poner una beta, una r al revés o una h con el rabito inclinado? No pasa nada. Inventamos una serie de equivalencias para estos 157 símbolos con caracteres que los ordenadores entiendan (caracteres ASCII de 7 bits), y llamamos a este nuevo alfabeto fonético Speech Assessment Methods Phonetic Alphabet  (SAMPA para los amigos).

Pero volvió a haber un problema: cada país creó su SAMPA y, al final, las distintas tablas de SAMPA no eran compatibles entre sí, de modo que podía haber un mismo símbolo para dos sonidos distintos. Con el objetivo de eliminar esta anarquía simbológica nació X-SAMPA, un código extendido de SAMPA (de ahí la X) que puede usarse en cualquier idioma. Y eso es lo que hemos usado en el Molino. El nuevo transcriptor de los fonemolabs utiliza el código X-SAMPA a nivel interno (es decir, en el código de programación) y después devuelve los resultados al usuario. Más adelante (dentro de muy poquito) pondremos a vuestra disposición la posibilidad de transcribir también en AFI y en otros alfabetos fonéticos cuya utilidad explicaremos más adelante.

Ah, una cosa más. Existe en España un alfabeto fonético que fue desarrollado por la Revista de Filología Española cuya simbología no se corresponde con la del AFI. Es un alfabeto que está cada vez más en desuso precisamente porque no sirve para hacer una representación universal de los sonidos. El transcriptor de los fonemolabs NO da soporte para este alfabeto. No porque no podamos (aunque algunos símbolos son complicados de encontrar, sí), sino porque creemos que no tiene ninguna utilidad a día de hoy. Preferimos centrarnos en los lenguajes que todo el mundo puede entender. De todos modos, si alguien tiene curiosidad, pronto tendréis otro post con una tabla de equivalencias entre los tres alfabetos. Y a disfrutar 🙂

Por cierto: más arriba dijimos que el AFI tiene 157 símbolos y en esta tabla no veréis más de 50. ¿Por qué? Pues porque en español no están todos los sonidos, claro…


Resumen y materiales del taller de fonética

noviembre 24, 2011 § Deja un comentario

1. Empezamos hablando del órgano fonador por excelencia: la laringe. Para comprender su funcionamiento, vamos a montar una laringe de papel:

Plantilla de la laringe: http://www.vocalprocess.co.uk/resources/build_your_own_tilting_larynx.pdf

Una vez comprendido cómo funciona la laringe, hay que hablar de las cuerdas vocales y saber que no son cuerdas, sino pliegues.

Vídeo: Beth. Escalas. http://www.youtube.com/watch?v=iYpDwhpILkQ&feature=related

Vídeo: Aerosmith. Estr. http://www.youtube.com/watch?v=9MDn5GgyxyU&feature=related

El aire genera una presión bajo la laringe y, cuando se abre la “válvula”; la presión tiene que igualarse. Por eso el aire sale despedido.

Con los globos vamos a practicar diferentes salidas de aire en función a la presión ejercida.

  1. Globo normal, estirando la boquilla. Sonido agudo.
  2. Globo pequeño, estirando la boquilla. Sonido mucho más agudo.
  3. Globo alargado, estirando la boquilla. Sonido muchísimo más agudo.
  4. Globo alargado muy hinchado. Aún más agudo.
  5. Globo normal sin estirar la boquilla. Como susurrar, hablar en bajito.
  6. Globo normal, estirando la boquilla. Soplando. Implosivas.

Cuando el gas que queda bajo la laringe es menos denso que el aire, sale más rápido. Es lo que pasa con el helio.

Vídeo: Helio (friends). http://www.youtube.com/watch?v=F26ydbbDssw&feature=related

Por el contrario, cuando es más pesado, sale más despacio y, por tanto, la voz sale más grave.

Vídeo: Hexafluorido de Azufre (científico). http://www.youtube.com/watch?v=V2FR6-gEwjU

Aquí se ve claramente el efecto de ambos gases.

Vídeo: Los dos anteriores (MythBusters). http://www.youtube.com/watch?v=d-XbjFn3aqE

Por último, en la articulación, vamos a hablar de la lengua y los articuladores primarios. En el vídeo vemos a una cantante de ópera y a un emcee. Es interesante ver la velocidad a la que se mueve la lengua, que a veces se nos escapa ese dato.

Vídeo: La diva y el emcee. http://www.youtube.com/watch?v=M2OdAp7MJAI

2. Vamos a empezar hablando de las características que definen una voz. La primera es la frecuencia. Hablamos de qué es la frecuencia fundamental, la vibración de las cuerdas vocales y que sirve para hacer oraciones. Primero grabamos en praat. Alguien dice una frase entonativa y la vamos a convertir en una pregunta con diferentes marcas tonales.

3. Para reflexionar sobre qué es la voz, hablamos de la percepción un poco y del efecto McGurk. Aunque escuchemos una cosa, nuestros ojos nos transmiten información distinta y la percepción varía. Atentos al vídeo.

Vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=G-lN8vWm3m0

4. La conclusión final es que la voz, como tal, es la conjunción de muchos factores, no solo los vocales. Experimentemos con ella, como niños, y descubramos todo lo que somos capaces de hacer con ella. ¡Adelante!

Cacharreando con la lengua: El Molino en la Semana de la Ciencia (I)

octubre 24, 2011 § 4 comentarios

Cacharreando con la lengua

La voz dice muchas cosas, muchas más aparte de las que dice con las palabras. Si algo hemos aprendido de las grandes series de forenses es que la sutileza es la que al final proporciona los detalles necesarios para atrapar a los malos. Nuestra voz es capaz de hilar mucho más fino que nuestra cara o nuestros gestos, y puede aportar matices que ni siquiera nosotros somos capaces de percibir. Al fin y al cabo, el ser humano no está diseñado para hablar (no, no lo está). Los pulmones son para respirar, la boca es para comer, la laringe es una válvula reguladora… Sin embargo, hemos desarrollado una asombrosa capacidad oratoria que nos permite expresarnos más allá de lo imaginable. Nos hemos especializado.

¿Qué demonios son estas líneas?

Y ahora hablar es algo tan natural como respirar. Pero muchos no somos conscientes de lo que somos capaces de hacer con nuestra voz, o de lo que nuestra voz dice de nosotros mismos. ¿Por qué cambia nuestra forma de hablar cuando estamos borrachos? ¿O cuando estamos recién despertados? ¿Qué le pasa a nuestra laringe cuando aspiramos helio y nos sale esa voz tan graciosa, como de pitufo? Y, ya de paso, ¿por qué la voz de pitufo tiene que ser necesariamente tan aguda? En el taller de fonética que organiza Molino de Ideas a través de la Semana de la Ciencia responderemos a estas preguntas y a muchas otras curiosidades de una forma práctica y divertida.

¿Cómo debería ser la voz de un pitufo?

Esta vez nos centraremos en lo que nuestra voz dice más allá de sus palabras con herramientas específicas en las que nos adentraremos de forma sencilla y clara, comprendiendo paso a paso el funcionamiento de nuestro sistema oral. Todo ello acompañado de un café, buena compañía y, seguro, un buen rato. Tanto si eres especialista en la materia como si solo te pica la curiosidad y quieres aprender sobre esto, el miércoles 16 de noviembre de 18:00 a 20:00 tienes una cita en el Molino de Ideas.

Para apuntarte solo tienes que llamar al 91-329-23-18 o mandar un mail a blabla@molinodeideas.es con tu nombre y un teléfono de contacto. Si quieres saber cómo llegar al Molino, pásate por aquí o pregúntanos cuando llames. En principio el aforo es de unas 10 personas más o menos, pero según las solicitudes recibidas podemos abrir una nueva sesión a las 16:00. En cualquier caso, que nadie se preocupe: el Molino de Ideas siempre tiene sus puertas abiertas y pronto organizaremos más reuniones de este tipo. Y, por supuesto, todos estáis invitados.

Os esperamos en el Molino… ¡no os quedéis sin plaza!

Fonología, fonética, escritura y ortografía.

septiembre 7, 2011 § 10 comentarios

Nos consulta el amigo Emilio sobre el acentuador de los Molinolabs. Dice

…estudiando un poco sobre los diptongos, veo que cuando hay dos vocales débiles juntas, e.g. la palabra “ruido”, usando el acentuador y diciéndole que las sílabas son -naturalmente-: “rui” y “do”, y la sílaba tónica “rui”, me da la palabra sin tilde; eso está bien, pero si la palabra se pronunciara con “u” como la vocal tónica, no habría manera de que ese caso estuviera contemplado, tal vez porque no existe un caso así en castellano (no lo sé), es decir, un caso donde en un diptongo de vocales débiles, la primera sea la tónica; no conozco palabra así pero es un caso hipotético como los que se pueden introducir en esta página, y no sé si corresponde a un caso real; si correspondiera, entonces habría que hacer una modificación en la página para que acepte tal situación.

Antes de darle nuestra opinión al respecto, necesito hacer una reflexión más general.
El lenguaje oral (para mí el primigenio y del que deriva todo lo demás) es una riada de sonidos, de hecho algo así como una canción. Eso lo estudia la fonología, que trata de aislar los sonidos correspondientes al acto comunicativo. Así tenemos sonido en estado puro. El objeto real. El problema está en que es una información analógica muy difícil de tratar.

Los humanos, seres digitales por necesidad, tratamos de normalizar y de encontrar una estructura. Ahí entra de lleno la fonética. Una vez que tenemos los sonidos, los agrupamos y los categorizamos. Esta asociación y categorización es diferente para cada lengua e incluso para cada individuo. Así en nuestra mente hay un rango de sonidos que asociamos con la letra “B”. Este rango de sonidos va desde las bes de “bomba”, que suenan muy parecidas a “pompa”, a la b de “abastecer” que suena muy parecido a la “v” [¿no os parece más sencillo confundir la b y la v al escribir abastecer que al escribir bomba?]. Esa categorización la hace el cerebro en un nivel tan bajo que es prácticamente inconsciente. Es la responsable de nuestra capacidad de entender y hablar bien diferentes lenguas, ya que cada lengua tiene la suya.

Aquí se produce la primera digitalización del lenguaje. Todavía en la mente. A partir de esta categorización, la fonética simplifica los sonidos en unas categorías que son los fonemas [dicho esto de manera simplificada]. Así podemos hacer una transcripción fonética de una palabra. Estas transcripciones indican bastante aproximadamente cómo se pronuncia una palabra. De hecho podríamos tener diferentes transcripciones fonéticas de cada palabra, en función del individuo, del dialecto, etc. La escritura fonética sería más precisa, reflejaría mejor la pronunciación pero nos daría unos detalles que quizá no necesitamos.

La siguiente fase de digitalización se produce al asociar los fonemas a las letras o grafemas. Puede que un fonema se corresponda con un grafema, en español el grafema “a” corresponde con el fonema /a/ o con varios, el grafema “g” es el fonema /x/ (delante de “i” y “e”), como en  “gente”, y el fonema /g/ (en las demás posiciones), como en  “ganas”. De hecho, y esto es un hecho desgraciado que origina muchos problemas ortográficos, diferentes grafemas pueden corresponder al mismo fonema. En español, el fonema /b/ puede corresponder al grafema “b” [en “baile”] o al grafema “v” [en “vuelo”].

Así que la escritura, inicialmente regida por la gramática en general, es una simplificación del lenguaje oral, y siempre que simplificamos podemos perder información interesante o importante. En este proceso de simplificación y ya desde el punto de vista gramatical, determinamos que cada palabra tiene una sílaba tónica y el resto son átonas. En este sentido la fonética permite trabajar con acentos primarios y secundarios, pero la gramática no.

La última simplificación corresponde con la ortografía. La gramática determina cómo se transcribe una palabra y después la ortografía establece las normas específicas de escritura. Realiza una última digitalización y determina las normas correctas de escritura. Su objetivo es que el sistema de escritura tenga lógica en sí mismo. Para ello sacrifica aspectos fonéticos. Por ejemplo la ortografía fija las reglas del español para colocar la tilde. Parte de unas normas gramaticales, cada palabra sólo podrá tener una sílaba tónica, y determina cómo se coloca la tilde.

Podría establecer la norma de que la tilde se colocará sobre la vocal principal de la sílaba tónica de la palabra. Y todas las palabras de español tendrían tilde. Es soberana para decidir las normas de escritura. La ortografía española tiene que encontrar un equilibrio entre muchos aspectos (esto puede producir desviaciones algunas veces), y sobre todo tiene que tratar de fijar criterios que permanezcan en el tiempo ya que hay una enorme resistencia a cambiarlos. Según parece, esto tiene que ver con la ventaja competitiva que tienen los que dominan las reglas ortográficas, ya que tienen más prestigio social y pueden acceder a mejores puestos de trabajo, ya que la corrección ortográfica es un valor en una oposición. También tiene que ver con la enorme resistencia de los hablantes a los cambios, sobre todo a los impuestos y más en algo que consideramos nuestro como es nuestra lengua.

Uno de los aspectos que la ortografía prima es la economía, y muchas reglas ortográficas van en esa dirección. Un ejemplo es la norma de acentuación de palabras agudas, graves y esdrújulas. Son un monumento a la economía. Un porcentaje enorme de las palabras en español no llevan tilde, y eso es porque alguien ha buscado unas normas para que esto sea así. En español abundan las palabras llanas y las terminadas en vocal, “n” o “s”, así que esas no se acentúan. Eso obliga a que las agudas con estas terminaciones lleven tilde. Como casi no hay esdrújulas, éstas se acentúan todas.

Una vez descubierto que realmente la tilde no se empleaba mucho, a alguien se le ocurrió darle otro uso. En español, diferenciamos dos tipos de vocales, las abiertas, [“a”,”e”,”o”] y las cerradas [“i”,”u”]. Las abiertas siempre entendemos que se comportan como vocales, formando el núcleo de su propia sílaba. Las cerradas, depende. Si están solas, funcionan como vocales, pero si están junto a una vocal abierta tienden a desaparecer y a convertirse en una consonante [de hecho, pasan a llamarse “semiconsonantes” porque pierden su identidad de vocal; la “i” de “ciego”, por ejemplo, se parece mucho a la “y” de “cayado”.].

La regla general es que una vocal cerrada junto a una vocal abierta forman una única sílaba, siendo el núcleo de la sílaba la vocal abierta[diptongo]. Esto sería estupendo para la ortografía. Pero la fonética y la gramática presionan para que se pueda reflejar mejor la realidad fonética y que se puedan distinguir los casos en los que en realidad se pronuncian como dos vocales diferentes[hiato].

A regañadientes, a la ortografía en su afán ahorrador y en plan chapuza se le ocurre una solución. Como la tilde se usa poco, puedo usarla para marcar cuándo una vocal cerrada junto a una vocal abierta funciona como vocal independiente. Y así fija la norma. Norma que presenta dos problemas graves.

El primero, que sólo me permite marcar la ruptura del diptongo cuando la vocal cerrada es la vocal tónica de la palabra.Y ¿por qué es un problema?, por que por ejemplo la palabra “preinscribir” se pronuncia “pre-ins-cri-bir” pero la sílaba tónica es bir, con lo cual no puedo usar la tilde para marcar la ruptura del diptongo y su silabeo ortográfico sería “preins-cri-bir”. Otro caso, quizá mas discutible sería “actuar”. El silabeo ortográfico sería “ac-tuar” pero el fonético tendería a ser “ac-tu-ar”. Lo que ocurre es que como la u no es la vocal tónica, nos quedamos sin saberlo y nos resulta imposible saber si la primera persona del singular del presente de indicativo es “actúo” o “actuo” simplemente a partir del infinitivo.

El segundo problema, relacionado con el anterior, es que sólo puedo representar un hiato por palabra.
Así que me encuentro con un quiero y no puedo: un sistema que se usa para mejorar algo y que finalmente no aporta demasiado.

La solución hubiera sido sencilla: usar una tilde de otro tipo para indicar esta característica, algo así como “preìnscribir”, “actùar” o así “preînscribir”, “actûar” o quizá esta forma “preïnscribir” o “actüar”.

En este sentido, el problema más enrevesado, aunque poco abundante es el que plantea Emilio. ¿Qué pasa si tengo una sílaba con dos vocales cerradas? Aquí la ortografía se trata de quitar de en medio rápidamente. Forman siempre una única sílaba, se acentúan según la regla general de agudas, graves y esdrújulas y en caso de necesitar tilde, ésta se coloca sobre la segunda vocal. Así que es imposible diferenciar ortográficamente entre “rú-i-do”,”ru-í-do”,”rúi-do” o “ruí-do”[para la poesía hay una solución que es marcarlo así, con lo que se llama crema: “rüido” si son dos sílabas].

El ortógrafo ahorrador fijó una nueva norma para eliminar las tildes, y pensó: ¿Para qué vamos a poner una tilde a los monosílabos? Si sólo tienen una sílaba, esa es la sílaba tónica. Así que nos ahorramos una tilde. Esta norma, inocente y simple en sí misma, complica mucho las cosas, sobre todo por sus consecuencias. En primer lugar hay palabras que son monosílabas y átonas, como las preposiciones, las conjunciones y los determinantes, así que no tendrían que llevar tilde en ningún caso. Con esta norma, perdemos la posibilidad de diferenciarlas.
En segundo lugar, y aquí entran de nuevo las vocales cerradas, puede que fonéticamente sean bisílabas, pero si la sílaba tónica es la de la vocal abierta no tengo manera de indicarlo. Aquí tenemos el caso de “truhan” y “guion”. Son monosílabas y por tanto no pueden llevar tilde. Aquí a la Real Academia se le ocurrió en su momento volver a aprovechar la tilde para diferenciar esas palabras y propuso que “gui-ón” se acentuase para señalar esa situación. El problema es que le estamos dando un tercer uso a la tilde y de un modo poco consistente. ¿Vamos a crear una regla ortográfica específica para tan pocas palabras? Y si la aplico, ¿cómo podría diferenciar entre la hipotética palabra “re-gui-ón” y “re-guión”? Al final las cosas se han dejado como estaban.

El siguiente uso que se le ocurrió al ortógrafo ahorrador para la tilde fue usarla para diferenciar monosílabos. Ya que los monosílabos no se acentúan, pensó, puedo usar la tilde para diferenciar palabras, y así tenemos “té” y “te”, “tú” y “tu”.

Como colofón y ya para indicar todos los usos de la tilde en español, se ha permitido a unas palabras usar la tilde de modo diferente. Para mantener la información de la pronunciación de los adverbios terminados en mente, las reglas de acentuación se aplican no a la palabra completa, que no llevaría tilde en ningún caso por ser llana y terminar en vocal, sino al adjetivo originario. Esta es la razón por la que “fácilmente” o “cortésmente”, a pesar de ser palabras llanas, llevan tilde.

Así que como resumen de tanta explicación, tenemos que recordar por un lado que la ortografía es una simplificación del lenguaje hablado, por lo que a veces no es posible indicar determinados aspectos fonéticos, y por otro lado que sus normas a veces son un tanto arbitrarias, impidiendo la representación de determinadas palabras teóricas que podrían darse (o no)  en el propio lenguaje.

Y como conclusión curiosa y chocante, resulta sorprendente descubrir que hay palabras que no se pueden escribir en español. A ver si se os ocurre algún ejemplo y nos lo dejas de comentario 🙂

Paranoias emparano?antes

marzo 23, 2011 § 4 comentarios

Hay cosas que realmente hacen que uno se coma la cabeza. Es inevitable, qué le vas a hacer. Te entra la paranoia y ya es imposible sacarla de la cabeza. Es en ese momento cuando puedes decir con toda tu buena voluntad que estás… ¿como? ¿Emparanoiado? ¿Emparanoyado?

Parece que nadie tiene problemas en pronunciar esta palabra, que fonéticamente se transcribiría como [em.pa.ɾa.no.ˈja.ð̞o], pero a la hora de escribir, cuesta decidirse por la i latina o la i griega. Así que, en nuestro afán investigador, anoche lanzamos la pregunta por twitter (@MolinodeIdeas) para que los que quisierais nos dierais vuestra opinión. El resultado fue sorprendentemente parejo, si bien es cierto que la mayoría preferían la forma “emparanoiar”, alegando que es un verbo que deriva del sustantivo “paranoia” (y no “*paranoya“). Pero si luego nos vamos a las formas flexionadas y… ¿Tú emparanoiases? ¿Ellos emparanoiarían? ¿Nosotros emparanoiemos? Uf, parece que chirría un poco más, ¿no? Tantas vocales juntas generan un conflicto tanto gráfico como de pronunciación, y como preferimos pronunciar algo que se acerca más a “emparanoyáis”, también nos gusta más a la vista que “emparanoiáis”.

De todos modos, esto es un asunto conflictivo siempre. ¿Cómo pronunciamos “hielo”? ¿Hacemos una i griega? ¿Una i latina? ¿O algo a medio camino? La respuesta es: depende. De la persona, del momento, del contexto… Pero ahora os preguntamos: ¿vosotros qué preferís? ¿Emparanoiar o emparanoyar? El lenguaje es vuestro.

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