ONE WAY TICKET

abril 26, 2011 § 1 comentario

Aunque no lo parezca vamos a hablar de alguna palabra canaria de origen inglés. Hace poco estuve con unos amigos canarios que me aseguraron que la guagua se llama así porque en los autobuses ponía one way ticket (billete de ida). Otras voces dicen que viene de one wagon, pero sea como fuere es interesante ver las maneras que tiene una lengua de crecer, de abrirse paso, de adaptarse, en definitiva, de enriquecerse. A alguno le puede parecer chocante ver que una palabra que consideraba tan típicamente canaria, tan guanche, es una deformación de una inglesa, pero no nos confundamos, guagua, sigue siendo una palabra  igual de canaria que gofio, (está sí es de origen guanche y se refiere a un alimento típico de las Islas).  Otras curiosas adaptaciones que encontramos en Canarias a partir del inglés son quinegua, una papa que hace referencia a King Edward, también naife, un cuchillo canario típico que viene de knife, o queque, un tipo de dulce  que viene del inglés cake.

Trabajar con las manos

abril 7, 2011 § Deja un comentario

Alfareros, tejedores, ebanistas, temporeros, cocineros, pianistas, masajistas, mecanógrafos. Todos se ganan el pan gracias a las manos, pero la profesión por excelencia del trabajo manual es… la del cirujano. ¿La del cirujano? Sí, aunque sólo sea etimológicamente.

Carátula de Pongo en tus manos abiertas, de Víctor Jar

Cirujano es una variante (casi irreconocible) de la palabra griega kheirourgía (que también da el adjetivo quirúrgico). Kheirourgía está compuesta por kheir-, “mano” (como en quiromasajista, quiromancia, quirófano o quiralidad) y –ourgía, que significa “trabajo”.

La raíz ourgía es muy prolífica y nos la encontramos con la forma -erg-/-urg- en infinidad de palabras que aparentemente no tienen ninguna relación entre ellas, como en sinergia (trabajar con alguien), metalurgia (trabajo del metal), dramaturgo (el que fabrica dramas), energía (literalmente “en trabajo”), órgano (instrumento o aparato del organismo que trabaja), liturgia (combinado con leito-, “público”: el trabajo que se hace frente al público), ergio (unidad de energía) y hasta George (compuesto con geo, “el que trabaja la tierra”).

Viñeta de Forges

 

 

 

Cuerpos errantes, cuerpos sentados

abril 6, 2011 § 1 comentario

Planisferio celeste

¿Por qué si la Tierra es redonda en vez de plana se llama planeta en lugar de redondeta? La respuesta al chiste es, cómo no, etimológica (what else? ;)).

Planeta viene del griego planétēs (πλανήτης), que significa vagabundo, errante. ¿Pero realmente vagabundean los planetas? Eso pensaban los griegos: al observar el cielo nocturno veían que algunos puntos se movían mientras que otros parecían permanecer fijos. Los puntos errantes eran planetas, los imperturbables, estrellas.

El otro día andábamos dándole vueltas a los derivados de la palabra sidere (“estar sentado” en latín como residir, presidir, sesión) y  nos preguntaron en los comentarios si esta raíz era también la que aparecía en considerar y deseo.  En principio, parece que las dos raíces no están relacionadas, ya que considerar y deseo vienen de sidus, “estrella” en latín (como en sideral), o al menos eso comentan las altas esferas etimológicas.

Sin embargo, ayer, en un momento de epifanía molinera, nos preguntamos: ¿y si sidus y sidere estuvieran en el fondo relacionados? A fin de cuentas, ambas son morfológicamente muy parecidas. En realidad, si los griegos llamaban vagabundos a los puntos brillantes que se movían en el cielo,  bien podía decirse que los que permancían quietos estaban sentados. Es decir, la palabra sidus en latín pudo significar en origen “sentado” y se aplicó a los cuerpos celestes que no se mueven, en contraposición a los que andan errantes por el cielo.

No hemos encontrado ninguna fuente que verifique nuestra intuición, pero la cosa no parece del todo descabellada. ¿Cómo lo veis? ¿Os convence?

Tomo, lomo, átomo: cosas que se pueden dividir

abril 5, 2011 § 2 comentarios

Si cogemos una tarta de manzana y la partimos obtendremos dos mitades. Si cada trozo lo partimos de nuevo tendremos cuatro, y si los cortamos una vez más, habrá ocho porciones. ¿Cuántos cortes podríamos dar hasta llegar a una porción no fraccionable? Aún no lo sabemos. Tras unos noventa cortes, llegaríamos al átomo, pero podríamos seguir cortando y llegar al núcleo atómico, y después seguir cortando y obtener protones, quarks, bosones y otras partículas de nombres que nos hacen pensar más en Star Trek que en tartas de manzana.  Aún no sabemos a ciencia cierta (ni incierta) hasta dónde podríamos seguir cortando: lo infinitamente pequeño da tanto vértigo como lo inmensamente grande.

La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp, de Rembrandt

No obstante, los griegos pensaban que el átomo era la última partícula a la que podíamos llegar tras sucesivos cortes y que ya no podía ser dividida. De hecho la pálabra átomo significa literalmente  “indivisible”. Esta raíz tomo (en griego, “corte”) es la misma que encontramos en anatomía, “cortar sobre”, que remite al estudio del cuerpo humano a través de disecciones de cadáveres. También la palabra tomo para referirnos a un volumen viene de esta raíz, entendiendo tomo como una sección encuadernada de una obra  mayor, como los tomos de una enciclopedia.

Pero el campo ganador en acuñar derivados de tomo es el noble arte del corte y el troceado, es decir, la cirugía:  lobectomía, apendicectomía, histerectomía o vasectomía, todas ellas remiten a diversas formas de extirpación de órganos, práctica que requiere de un buen número de cortes.

El siguiente paso sería preguntarnos si el verbo tomar tendría algo que ver con esta etimología, y pensar en cosas tan curiosas como que tomar el pelo puede ser, efectivamente, “cortar el pelo”, una broma de muy mal gusto. Pero mejor que preguntárnoslo nosotros, os lo preguntamos a vosotros… ¿qué opináis?

Apodos y (e)timologías: América y Asia

marzo 8, 2011 § Deja un comentario

Hay algunos motes más frecuentes que otros. Chicho es uno con bastante frecuencia, normalmente portados por gente bajita. Otro de ellos es el chino, apodo que normalmente lo llevan (agarrense a sus teclados, la explicación no deja a nadie indiferente) personas con ojos rasgados.

¿Porque se parecen a los chinos de China? Nada más lejos de la verdad:

Bueno, ya sabéis que a vuestro amigo del instituto al que llamabais el chino, no era por su parecido a un chino, sino por su parecido a una sirvienta.

La (e)timología de la palabra melindre

febrero 18, 2011 § Deja un comentario

¿Disparate?

El diccionario de la RAE dice que la etimología de melindre es desconocida.

melindre.

(Etim. disc.).

1. m. Delicadeza afectada y excesiva en palabras, acciones y ademanes. U. m. en pl.

2. m. Fruta de sartén, hecha con miel y harina.

3. m. Dulce de pasta de mazapán con baño espeso de azúcar blanco, generalmente en forma de rosquilla muy pequeña.

4. m. bocadillo (‖ especie de cinta muy estrecha).

 

¿Es disparatado pensar que venga de hojaldre? Es decir, un melindre es como un hojaldre pero su característica es que está hecho de miel, y no que tiene hojas, por lo que los hablantes  quitaron  hoja- y lo sustituyeron por meli-. De ahí pasó a usarse para llamar a las personas muy empalagosas…

hojaldre.

(De hojalde).

1. amb. Masa de harina muy sobada con manteca que, al cocerse en el horno, forma muchas hojas delgadas superpuestas. U. m. en m.

2. amb. Dulce hecho con esta masa.

quitar la ~ al pastel.

1. loc. verb. coloq. Descubrir un enredo o trampa.

 

 

Alarma etimológica

febrero 15, 2011 § Deja un comentario

Buscando la palabra madre de armar nos encontramos también con sus primos y sobrinos: desde armario a alarmante, pasando por armazón. ¿Alarma? ¿Un arabismo quizás? El DRAE ya nos va diciendo que no, que hay que buscar por Italia, pero no nos dice más. Online Etymology nos dice que:

all’arme “to arms!” (lit. “to the arms”). An interjection that came to be used as the word for the call or warning

O sea que cuando decimos: ¡alarma! estamos queriendo decir algo parecido a ¡coge tu arma y defiéndete!, cuando no ¡mátalo!

Claro que alarma es demasiado polisémico, sirve tanto para un alarmante descosido como para un amenazante roto. Sería interesante pensar en una estructura de alarmas dependiendo de qué es el atacante y cómo de grave es la situación. No es lo mismo que salte una alarma en el ordenador por ataque de virus: ¡alpanda!; a que se queme tu casa: ¡alagua! (¿patos?). No es lo mismo que venga un niño a llamar a tu telefonillo preguntando si en esta casa lavan ropa: ¡alhostia!; a que venga un ladrón: ¡alpistola! ¿¡alladrón!? No es lo mismo que ataquen a un elfo: ¡alarco!; que a un enano: ¡alhacha!. No es lo mismo que dos mafias luchen entre ellas: ¡almetralleta!; a que se declare una guerra entre Rusia y Estados Unidos: ¡alnuclear!

Molino de Ideas recomienda usar la morfología y las armas con moderación.

La (e)timología de Vagón

febrero 14, 2011 § 2 comentarios

¿Disparate?

No busquéis la etimología de vagón en la RAE, es muy aburrida…

Vagón viene del inglés wagon

Vagón viene de vacŭus, es decir, un vagón es un vago, muy muy vago, por eso la máquina tira de él…

Esto nos lleva a una reflexión mu molinera… ¿Dónde se acaba la etimología? En el latín, en el griego…

En fin por si acaso no deis esta respuesta en un examen 😉

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