¡Pon a prueba tu vocabulario!

abril 23, 2012 § 2 comentarios

¡El Dr. Cuaicap te reta!

Gana una camiseta exclusiva del Molino de Ideas. ¡Tenemos nuevo diseño! ¿Sabes cómo? Tienes dos opciones. Regalaremos una camiseta al usuario que el domingo a las 23:59 (al filo ya del lunes) tenga la mejor puntuación en el galimatías (y nos haya mandado su correspondiente nick); pero, además, sortearemos otra entre todos los que participéis.

Si tienes entre 0 y 99 años prepara tus neuronas y tu lengua. (Si no, espérate a nacer o pasa el testigo del reto a tu nieto). Desde el lunes 23 hasta el domingo 29 a las 23:59 estará abierto el desafío léxico contra el doctor Cuaicap.

RECUERDA, consigue una buena puntuación, guárdala en el galimatías y mándanos un correo con tu nick a blabla@molinodeideas.es  (El primer correo que recibamos de un nick, será su dueño). Publicaremos el resultado el lunes y nos pondremos en contacto con el ganador…

¡Demuestra tu agilidad mental, tu vocabulario, y haz que Cuaicap rabie! ¡Empieza aquí!

La tilde y el acento

abril 19, 2012 § 3 comentarios

Leía el interesante post del blog Horrografías ¿De dónde salió aquello de “n, s o vocal”? (que os recomiendo) y me volvían a la mente algunas reflexiones sobre el sistema de acentuación, o más específicamente de tildación del español.

Creo que el sistema de poner tildes en español tiene un origen lógico y sensato, pero la buena voluntad y el interés por sacarle más rendimiento lo han complicado innecesariamente, haciéndole perder la lógica.

Las reglas generales son bastante sensatas y, hasta el sistema de tildación de palabras graves y esdrújulas, casi todo tiene sentido. No termino de entender que la regla no se aplique a todas las palabras terminadas en ‘s’ sino solo a las que acaban en vocal+’s’ (por ejemplo, carnets o carcajs no se acentúan aunque sean agudas acabadas en s, porque no terminan en vocal+s), sobre todo que haya que rebuscar en las normas de acentuación para encontrar la norma.

Pero el despropósito empieza con la destildación de los monosílabos. Parece la típica norma para contentar a todos que acaba complicando la vida de todos. Esta norma es el origen del debate sobre la tildación de guion/guión (guion es un monosílabo ortográficamente, como lo es Juan o truhan, y por lo tanto no debe llevar tilde; el problema reside en que lo pronunciamos como un disílabo, y de ahí la confusión).

El desaguisado continúa con el uso de la tilde para marcar el hiato (dúo lleva tilde para romper el diptongo entre la U y la O ), y termina con la excepción de la tildación de los adverbios terminados en ‘mente’ (se acentúan los adverbios terminados en mente si el adjetivo del que derivan lleva tilde: fácil->fácilmente, pero tonta->tontamente) . Y el remate del tomate: la tilde diacrítica, que en teoría sirve para diferenciar palabras iguales pero que en la práctica hace que no demos ni una en los qués, quiénes, cuántos, cómos y dóndes.

En diversas entradas de este blog tenéis algunas reflexiones adicionales sobre este asunto, que ya veis que nos gusta:

Y por supuesto tenéis el silabeador y el acentuador para hacer todo tipo de pruebas y análisis.Y si os sentís con fuerzas podéis comprobar vuestra sabiduría con los ejercicios de silabeo y acentuación.

Las tildes, ¡ese tema!

‘The End’ o ‘Acabose’

abril 16, 2012 § Deja un comentario

Pónganse en situación:

España, años 50, sábado por la tarde.

En alguna localidad perdida de la cuenca minera asturiana, medio pueblo acude al evento social de la semana: la sesión de cine. Hoy toca película americana, una de indios y vaqueros. Parece que la película ya está acabando: el sheriff ha abatido a tiros al jefe indio y besa a la chica. La imagen funde a negro, suenan violines y sobre la pantalla se lee The End. Nadie en la platea se mueve. ¿Por qué el público ni aplaude ni se levanta? No saben que la película ha terminado. Nadie en la platea habla inglés.

Parece un chiste (o un anuncio de academia de idiomas), pero no lo es. El dichoso The End con el que remataban buena parte de las películas del Hollywood clásico trajo cola en varios cines de la España profunda de la posguerra. El público no entendía qué significaba y pensaban que se trataba de una interrupción de la proyección. Quizá para algunos lugareños, ese era el primer contacto que tenían con el inglés. Así que en algunos cines de Asturias se optó por colgar un cartel  cuando aparecía el The End final  en el que se leía ‘Acabose’, la traducción al bable.

Y es que Asturias  también  ye different

Sobre la palabra “rival”

marzo 27, 2012 § 2 comentarios

Conocer la historia de las palabras no sólo sirve para ganar quesitos en el Trivial. Las palabras también sirven para asomarse a la época en la que se crearon y nos dan una idea de cómo era una realidad que ya no existe. Por ejemplo, hoy histerismo significa nerviosismo descontrolado, pero el hecho de que derive del griego hyster, “útero”, nos recuerda que cuando se empezó a usar el término se creía que el histerismo era un estado propio de las mujeres causado por une afección de la matriz (doña RAE, con su nostalgia patológica, sigue empecinada, y sin propósito de enmienda, en que la histeria es un mal femenino).

Del mismo modo, la palabra moneda deriva del latín moneta, que era uno de los sobrenombres de la diosa Juno, ya que era en uno de sus templos donde se acuñaba el dinero romano. Al parecer, credo y parné han ido de la mano desde los albores de la Historia.

El origen de la aparentemente anodina rival también evoca un pasado lejano. Rival deriva de rivus, “arroyo”, y existen varias teorías sobre la relación entre la enemistad y el agua. Por un lado, rival nos remonta a la época en la que tu mayor enemigo era el vecino de acequia que te robaba el agua para los cultivos. También se piensa que pudo derivar de la idea de que no hay peor adversario que el del pueblo de al lado (en este caso, el que vive en la orilla opuesta), o quizá ser originó del odio hacia los que  vivían en la ribera, ya que eran los que controlaban el acceso al agua del resto de asentamientos.

En cualquier caso, la palabra rival, tan normalucha y desgarbada, tan de todos los días (cerca de 19500 apariciones en el corpus Hemero), es una mirilla por la que atisbar un tiempo en el agua era garante de supervivencia y las civilizaciones florecían en torno a los ríos.

¿Te gusta la Traviata?

marzo 22, 2012 § 1 comentario

¿Disparate?

– ¿Te gusta la Traviata?

– No. Me parece una

Sinestesia vocálica

marzo 13, 2012 § Deja un comentario

El otro día preguntábamos en Facebook de qué color creíais que eran las vocales. Aquí están las respuestas que nos disteis… ¿Qué opináis? ¡Votad, elegid, proponed! Este es un tema interesantísimo =D Nuestra combinación fue esta:

 

Y aquí van las que nos propusisteis:

 

 

 

 

Google sabe más español que la RAE

marzo 9, 2012 § 3 comentarios

Sabemos que hacer un diccionario es complicado.

Cualquiera que haya hecho una web sabe que ponerse del lado del usuario también lo es.

Lo bueno es que cuando fallamos en los dos aspectos, Google llega al rescate.

Pensaba en la palabra sparring. La quería escribir correctamente, es decir como manda la Santa Madre RAE. Como ya lleva tiempo incrustada en el español (y tenemos bluyín en la RAE) he empezado a probar opciones castellanizadas, como esparrin, espárring, sparrin, y nada. Cuando ya me daba por rendido, creyendo que no estaba en el diccionario, he pensado en Google, y le he preguntado. Y esta ha sido su respuesta, una propuesta de solución:

La respuesta de google a nuestros problemas

Aparte de la cuestión más filológica de pensar si tiene sentido que se castellanice el irreconocible bluyín (con 9 entradas en el corpus Hemero de prensa española, argentína y mexicana  y todas hablando de su inclusión en el citado diccionario) antes que el más frecuente sparring (321 entradas en el mismo corpus  y 2 en su forma spárring), parece que se hace absolutamente necesario algún sistema de ayuda en la búsqueda cuando no acertamos con la pregunta correcta.

Si alguien tiene curiosidad por conocer el número de búsquedas en el diccionario que corresponden a términos no existentes (dato aportado por el director de la Academia), la cifra es del orden de las 100.000.000 de consultas anuales (unas cantidades que ya quisiéramos algunos para nuestras webs). Es decir, la tercera parte de los que consultamos el diccionario lo hacemos mal, según la Academia.

Pero para ayudar, como siempre, nos queda Google. O los esfuerzos combinados de Goodrae y el Molino, el uno, Goodrae, pone el contenido, y el otro, el Molino, pone el sistema de lematización. Os animo a disfrutar de una experiencia lexicográfica inigualable, navegar por entre las palabras que desconocemos a golpe de ratón.

Ambos estamos dispuestos a hacer que todo esto sea posible en el diccionario académico, ahora sólo hace falta que la Academia, al menos, tenga interés en hacerlo. Por nuestra parte ofrecemos el lematizador sin coste. ¿Alguien da más?

A %d blogueros les gusta esto: