Fonología, fonética, escritura y ortografía.

septiembre 7, 2011 § 10 comentarios

Nos consulta el amigo Emilio sobre el acentuador de los Molinolabs. Dice

…estudiando un poco sobre los diptongos, veo que cuando hay dos vocales débiles juntas, e.g. la palabra «ruido», usando el acentuador y diciéndole que las sílabas son -naturalmente-: «rui» y «do», y la sílaba tónica «rui», me da la palabra sin tilde; eso está bien, pero si la palabra se pronunciara con «u» como la vocal tónica, no habría manera de que ese caso estuviera contemplado, tal vez porque no existe un caso así en castellano (no lo sé), es decir, un caso donde en un diptongo de vocales débiles, la primera sea la tónica; no conozco palabra así pero es un caso hipotético como los que se pueden introducir en esta página, y no sé si corresponde a un caso real; si correspondiera, entonces habría que hacer una modificación en la página para que acepte tal situación.

Antes de darle nuestra opinión al respecto, necesito hacer una reflexión más general.
El lenguaje oral (para mí el primigenio y del que deriva todo lo demás) es una riada de sonidos, de hecho algo así como una canción. Eso lo estudia la fonología, que trata de aislar los sonidos correspondientes al acto comunicativo. Así tenemos sonido en estado puro. El objeto real. El problema está en que es una información analógica muy difícil de tratar.

Los humanos, seres digitales por necesidad, tratamos de normalizar y de encontrar una estructura. Ahí entra de lleno la fonética. Una vez que tenemos los sonidos, los agrupamos y los categorizamos. Esta asociación y categorización es diferente para cada lengua e incluso para cada individuo. Así en nuestra mente hay un rango de sonidos que asociamos con la letra «B». Este rango de sonidos va desde las bes de «bomba», que suenan muy parecidas a «pompa», a la b de «abastecer» que suena muy parecido a la «v» [¿no os parece más sencillo confundir la b y la v al escribir abastecer que al escribir bomba?]. Esa categorización la hace el cerebro en un nivel tan bajo que es prácticamente inconsciente. Es la responsable de nuestra capacidad de entender y hablar bien diferentes lenguas, ya que cada lengua tiene la suya.

Aquí se produce la primera digitalización del lenguaje. Todavía en la mente. A partir de esta categorización, la fonética simplifica los sonidos en unas categorías que son los fonemas [dicho esto de manera simplificada]. Así podemos hacer una transcripción fonética de una palabra. Estas transcripciones indican bastante aproximadamente cómo se pronuncia una palabra. De hecho podríamos tener diferentes transcripciones fonéticas de cada palabra, en función del individuo, del dialecto, etc. La escritura fonética sería más precisa, reflejaría mejor la pronunciación pero nos daría unos detalles que quizá no necesitamos.

La siguiente fase de digitalización se produce al asociar los fonemas a las letras o grafemas. Puede que un fonema se corresponda con un grafema, en español el grafema “a” corresponde con el fonema /a/ o con varios, el grafema “g” es el fonema /x/ (delante de “i” y “e”), como en  «gente», y el fonema /g/ (en las demás posiciones), como en  «ganas». De hecho, y esto es un hecho desgraciado que origina muchos problemas ortográficos, diferentes grafemas pueden corresponder al mismo fonema. En español, el fonema /b/ puede corresponder al grafema “b” [en «baile»] o al grafema “v” [en «vuelo»].

Así que la escritura, inicialmente regida por la gramática en general, es una simplificación del lenguaje oral, y siempre que simplificamos podemos perder información interesante o importante. En este proceso de simplificación y ya desde el punto de vista gramatical, determinamos que cada palabra tiene una sílaba tónica y el resto son átonas. En este sentido la fonética permite trabajar con acentos primarios y secundarios, pero la gramática no.

La última simplificación corresponde con la ortografía. La gramática determina cómo se transcribe una palabra y después la ortografía establece las normas específicas de escritura. Realiza una última digitalización y determina las normas correctas de escritura. Su objetivo es que el sistema de escritura tenga lógica en sí mismo. Para ello sacrifica aspectos fonéticos. Por ejemplo la ortografía fija las reglas del español para colocar la tilde. Parte de unas normas gramaticales, cada palabra sólo podrá tener una sílaba tónica, y determina cómo se coloca la tilde.

Podría establecer la norma de que la tilde se colocará sobre la vocal principal de la sílaba tónica de la palabra. Y todas las palabras de español tendrían tilde. Es soberana para decidir las normas de escritura. La ortografía española tiene que encontrar un equilibrio entre muchos aspectos (esto puede producir desviaciones algunas veces), y sobre todo tiene que tratar de fijar criterios que permanezcan en el tiempo ya que hay una enorme resistencia a cambiarlos. Según parece, esto tiene que ver con la ventaja competitiva que tienen los que dominan las reglas ortográficas, ya que tienen más prestigio social y pueden acceder a mejores puestos de trabajo, ya que la corrección ortográfica es un valor en una oposición. También tiene que ver con la enorme resistencia de los hablantes a los cambios, sobre todo a los impuestos y más en algo que consideramos nuestro como es nuestra lengua.

Uno de los aspectos que la ortografía prima es la economía, y muchas reglas ortográficas van en esa dirección. Un ejemplo es la norma de acentuación de palabras agudas, graves y esdrújulas. Son un monumento a la economía. Un porcentaje enorme de las palabras en español no llevan tilde, y eso es porque alguien ha buscado unas normas para que esto sea así. En español abundan las palabras llanas y las terminadas en vocal, «n» o «s», así que esas no se acentúan. Eso obliga a que las agudas con estas terminaciones lleven tilde. Como casi no hay esdrújulas, éstas se acentúan todas.

Una vez descubierto que realmente la tilde no se empleaba mucho, a alguien se le ocurrió darle otro uso. En español, diferenciamos dos tipos de vocales, las abiertas, [«a»,»e»,»o»] y las cerradas [«i»,»u»]. Las abiertas siempre entendemos que se comportan como vocales, formando el núcleo de su propia sílaba. Las cerradas, depende. Si están solas, funcionan como vocales, pero si están junto a una vocal abierta tienden a desaparecer y a convertirse en una consonante [de hecho, pasan a llamarse «semiconsonantes» porque pierden su identidad de vocal; la «i» de «ciego», por ejemplo, se parece mucho a la «y» de «cayado».].

La regla general es que una vocal cerrada junto a una vocal abierta forman una única sílaba, siendo el núcleo de la sílaba la vocal abierta[diptongo]. Esto sería estupendo para la ortografía. Pero la fonética y la gramática presionan para que se pueda reflejar mejor la realidad fonética y que se puedan distinguir los casos en los que en realidad se pronuncian como dos vocales diferentes[hiato].

A regañadientes, a la ortografía en su afán ahorrador y en plan chapuza se le ocurre una solución. Como la tilde se usa poco, puedo usarla para marcar cuándo una vocal cerrada junto a una vocal abierta funciona como vocal independiente. Y así fija la norma. Norma que presenta dos problemas graves.

El primero, que sólo me permite marcar la ruptura del diptongo cuando la vocal cerrada es la vocal tónica de la palabra.Y ¿por qué es un problema?, por que por ejemplo la palabra «preinscribir» se pronuncia «pre-ins-cri-bir» pero la sílaba tónica es bir, con lo cual no puedo usar la tilde para marcar la ruptura del diptongo y su silabeo ortográfico sería «preins-cri-bir». Otro caso, quizá mas discutible sería «actuar». El silabeo ortográfico sería «ac-tuar» pero el fonético tendería a ser «ac-tu-ar». Lo que ocurre es que como la u no es la vocal tónica, nos quedamos sin saberlo y nos resulta imposible saber si la primera persona del singular del presente de indicativo es «actúo» o «actuo» simplemente a partir del infinitivo.

El segundo problema, relacionado con el anterior, es que sólo puedo representar un hiato por palabra.
Así que me encuentro con un quiero y no puedo: un sistema que se usa para mejorar algo y que finalmente no aporta demasiado.

La solución hubiera sido sencilla: usar una tilde de otro tipo para indicar esta característica, algo así como «preìnscribir», «actùar» o así «preînscribir», «actûar» o quizá esta forma «preïnscribir» o «actüar».

En este sentido, el problema más enrevesado, aunque poco abundante es el que plantea Emilio. ¿Qué pasa si tengo una sílaba con dos vocales cerradas? Aquí la ortografía se trata de quitar de en medio rápidamente. Forman siempre una única sílaba, se acentúan según la regla general de agudas, graves y esdrújulas y en caso de necesitar tilde, ésta se coloca sobre la segunda vocal. Así que es imposible diferenciar ortográficamente entre «rú-i-do»,»ru-í-do»,»rúi-do» o «ruí-do»[para la poesía hay una solución que es marcarlo así, con lo que se llama crema: «rüido» si son dos sílabas].

El ortógrafo ahorrador fijó una nueva norma para eliminar las tildes, y pensó: ¿Para qué vamos a poner una tilde a los monosílabos? Si sólo tienen una sílaba, esa es la sílaba tónica. Así que nos ahorramos una tilde. Esta norma, inocente y simple en sí misma, complica mucho las cosas, sobre todo por sus consecuencias. En primer lugar hay palabras que son monosílabas y átonas, como las preposiciones, las conjunciones y los determinantes, así que no tendrían que llevar tilde en ningún caso. Con esta norma, perdemos la posibilidad de diferenciarlas.
En segundo lugar, y aquí entran de nuevo las vocales cerradas, puede que fonéticamente sean bisílabas, pero si la sílaba tónica es la de la vocal abierta no tengo manera de indicarlo. Aquí tenemos el caso de «truhan» y «guion». Son monosílabas y por tanto no pueden llevar tilde. Aquí a la Real Academia se le ocurrió en su momento volver a aprovechar la tilde para diferenciar esas palabras y propuso que «gui-ón» se acentuase para señalar esa situación. El problema es que le estamos dando un tercer uso a la tilde y de un modo poco consistente. ¿Vamos a crear una regla ortográfica específica para tan pocas palabras? Y si la aplico, ¿cómo podría diferenciar entre la hipotética palabra «re-gui-ón» y «re-guión»? Al final las cosas se han dejado como estaban.

El siguiente uso que se le ocurrió al ortógrafo ahorrador para la tilde fue usarla para diferenciar monosílabos. Ya que los monosílabos no se acentúan, pensó, puedo usar la tilde para diferenciar palabras, y así tenemos «té» y «te», «tú» y «tu».

Como colofón y ya para indicar todos los usos de la tilde en español, se ha permitido a unas palabras usar la tilde de modo diferente. Para mantener la información de la pronunciación de los adverbios terminados en mente, las reglas de acentuación se aplican no a la palabra completa, que no llevaría tilde en ningún caso por ser llana y terminar en vocal, sino al adjetivo originario. Esta es la razón por la que «fácilmente» o «cortésmente», a pesar de ser palabras llanas, llevan tilde.

Así que como resumen de tanta explicación, tenemos que recordar por un lado que la ortografía es una simplificación del lenguaje hablado, por lo que a veces no es posible indicar determinados aspectos fonéticos, y por otro lado que sus normas a veces son un tanto arbitrarias, impidiendo la representación de determinadas palabras teóricas que podrían darse (o no)  en el propio lenguaje.

Y como conclusión curiosa y chocante, resulta sorprendente descubrir que hay palabras que no se pueden escribir en español. A ver si se os ocurre algún ejemplo y nos lo dejas de comentario 🙂

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§ 10 respuestas a Fonología, fonética, escritura y ortografía.

  • Esto está tan bien escrito y es tan ameno que parece haberlo escrito @Allan_Fix.

  • ebaste dice:

    No he podido recibir mayor honor. ¡El gran @Allan_Fix!

  • Emilio Lazo Zaia dice:

    ¡Saludos!

    No tiene desperdicio esta publicación, todo un deleite, muy amena, de verdad gracias.

    Muy a lugar la introducción sobre la fonética como lo previo a la gramática y la ortografía. No sé de fonética pero creo que la primera «b» de bomba es la oclusiva [b] y esa por alguna razón en nuestro cerebro tiende menos a confundirse con una «v» que en el caso de «abastecer», que supongo que es aproximante [β]. Tal vez puede tener que ver con que está al inicio de la palabra y eso parece obligar, o por lo menos hacer natural que sea oclusiva, y no nos queda muy cómodo hacerla además labiodental, pero esto es especulando…

    Respecto a «actuar», nos dices que el silabeo fonético tiende a ser «ac-tu-ar», pero ¿a qué te refieres exactamente con esto? ¿a que uno tiende a separar ese diptongo para pronunciarlo como un hiato? ¿por qué esto nos deja sin saber cómo es su conjugación? es decir, ¿en qué forma tiene que ver el verbo en infinitivo con el cambio que puede sufrir al conjugarlo? son varias preguntas pero en realidad es una sola. 🙂

    En cuanto al silabeo de «ruido», entiendo que distingues varios posibles casos fonéticos, pero ¿pudiera ser necesario diferenciar entre «ru-í-do» y «ruí-do»? El caso que me planteaba veo que no existe en castellano, me refiero a tener dos vocales débiles juntas con la primera llevando la tonicidad, así que en principio no hay problema con eso sino tal vez para algún nombre propio o alguna palabra hipotética no representable bien en la escritura.

    Otra cosa que me pregunto es sobre «guión» o «guion»; ahora se quitó la tildé (igual con «truhan») pero no entiendo por qué la llevaban, y por qué fue quitada… si son monosílabos me parece que no hay lugar para dudas: sin acento gráfico se pronuncia como conocemos esa palabra y si la vocal tónica fuera la «i», se acentuaría gráficamente y el silabeo fuera otro.

    Por último, ¿alguna palabra que no sea posible escribir? sólo se me ocurren casos como estos que no existen: «rúido»; se puede escribir pero veo que esto ocasiona una violación al sistema de acentuación. ¿Hay algo más que realmente no se puede representar en la escritura en castellano? ¡Supongo que sí, pero aún no se me ocurre!

    Otra vez muchas gracias,
    Un saludo.
    Emilio Lazo Zaia.

  • ebaste dice:

    Hola Emilio, gracias por la respuesta y por la reflexión.
    Cuando pongo antes a la fonética lo hago por una cuestión temporal, primero se habla y luego se escribe. También lo es, o al menos a mí me lo parece en el sentido de que es más analógica y la escritura más digital.
    La referencia a actuar tiene que ver con la irregularidad tíldica de los verbos que terminan en uar(iar) En algunos de esos verbos se rompe el diptongo cuando la raíz contiene la sílaba tónica, y en otros no. Indicaba que una manera de evitarnos la incertidumbre de saber cuales sí y cuales no sería que se marcase la diferencia entre ac-tu-ar y ac-tuar, cosa que con la ortografía actual no puede hacerse. [Otro tema es si merece la pena complicarlo todo un poco más para resolver este problema.]
    La incorporación de la tilde a guion, se debió a que a alguien se le ocurrió que se le podría dar un nuevo uso a la tilde, y es que al poner una tilde en una palabra monosílaba, se estaría indicando en realidad que no era monosílaba, indicando implicitamente que no existía diptongo.
    Una regla compleja para aplicar prácticamente a dos palabras del español. Parece que reinó la cordura y se anuló la norma.
    ¡A seguir buscado palabras inescribibles!

    Saludos desde el Molino.

  • Emilio Lazo Zaia dice:

    ¡Gracias Eduardo!

    Seguiré pensando en palabras inescribibles y cuando se me ocurra alguna la escribo por aquí.

    Saludos,
    Emilio.

  • ebaste dice:

    ¡Gracias Emilio!

    Comentarios como el tuyo son los que animan a seguir, además de la belleza del propio camino.

    Me quedo esperando que escribas alguna palabra inescribible.

  • Emilio Lazo Zaia dice:

    Debí decir que la coloco por aquí así matizaba un poco eso de «escribir» una palabra inescribible… 🙂

    Aunque sí se puede escribir en AFI, supongo yo… para no mandar el audio.

    ¡Vas a tener que darnos una ayuda con esa tarea! así sea a qué te refieres con que no se pueden escribir, porque lo único que se me ocurre es jústamente lo que originó todo, o sea, una palabra con un diptongo de vocales débiles con la primera como la tónica, aunque eso se puede escribir pero siendo inconsistentes con las reglas de acentuación.

    Saludos!

  • ebaste dice:

    hay que seguir pensando….

  • […] de transcripción fonética más o menos todos comprendemos a qué nos referimos. Se trata, “simplemente”, de escribir sonidos; esto es, de representar gráficamente lo que en principio es una señal de […]

  • […] Fonología, fonética, escritura y ortografía. […]

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