El ansia viva

julio 15, 2011 § 1 comentario

A muchos os sonará esto de «el ansia viva»:

La duda recorre las calles desde el principio de los tiempos, desde que el lenguaje es lenguaje y desde que el artículo «la» es femenino y el artículo «el» es masculino. Si es «ansia» y » vivA», ¿por que es «el»? La respuesta, como las cosas más desconocidas y bonitas de la vida, está en la fonética (ya, no soy imparcial, pero ahora veréis lo que os digo).

Si dijéramos «la ansia» tendríamos un problema con las dos vocales «a» tan juntitas. Si lo intentamos pronunciar, notamos que hay que hacer un esfuerzo «extra» para que la «a» de «ansia» se distinga bien. Pero claro, como siempre decimos, la lengua es un poco perezosilla para estas cosas y tiende a buscar soluciones que requieran de menos esfuerzo, así que para evitar ese titánico aumento de intensidad que se requiere para hacer la distinción, cambiamos el prefijo «la» por «el» y nos quitamos de problemas. De este modo, tendremos cosas como «el hacha», «el agua», «el aula», «el ansia», «el ágora», «el águila», «el hada»…

El hacha de Gimli

¿Qué tienen todas estas palabrejas en común? Pues sí: todas comienzan por «a» tónica. Cuando esa «a» es átona (como en «angina») el artículo queda femenino: la angina, porque al no tener peso acentual, no necesita tanta identidad y puede fundirse tranquilamente con la «a» de «la». Así que, he aquí la primera clave: todas los sustantivos que empiezan por «a» tónica van precedidas del artículo «el».

Pero no es tan fácil… no no. En cuanto cambiemos de pronombre, esto se acabó, y volvemos a usar el femenino: «las aguas», «estas hadas», «unas aulas», «mucha  hambre»… Se oye a menudo «mucho hambre», lo que en teoría no es correcto (tengo un «hambre canina», no un «hambre canino»). Por cierto, con un/una se puede usar indistintamente (un hacha / una hacha). Incluso si metemos algún adjetivo entre el artículo y el sustantivo, volvemos al femenino («la afilada hacha», y no «el afilado hacha» ni «el afilada hacha»).

Las hachas de Gimli

Ya veis, aquí tenéis la razón. Como siempre, hay algunas excepciones a esta regla: nombres propios (La Haya, por ejemplo, pero «el África»), nombres de letras («la a», «la hache») y sustantivos de género común (la ánade, la azúcar, la árabe). Así que ya sabéis: cada vez que os entre el ansia viva, no olvidaréis coordinar correctamente artículo y sustantivo 🙂

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