Distribución según las terminaciones de los sustantivos comunes al género
febrero 23rd, 2012 § Dejar un comentario
Como vimos los sustantivos comunes respecto al género representan aproximadamente el 5,4 del total de los sustantivos.
De este subgrupo vemos que las 5 terminaciones más abundantes entre las que se reparten son:
-La letra ‘a’ con palabras como ácrata, activista, acróbata, alarmista, guionista, psicópata,etc. La letra ‘e ‘, con palabras como: acompañante, cómplice, adolescente, docente, etc.
-La letra ‘i’, donde encontramos adjetivos que se han sustantivado o adopciones de otros idiomas: marroquí, yonqui, yanqui, sefardí, etc.
-La letra ‘ l’ con palabras como: general, fiscal, imbécil, rival, etc. Y por último la letra ‘r’, con palabras como: auxiliar, mártir, crupier .
El resto de terminaciones posibles de sustantivos comunes en cuanto al género son tan sólo el 5,3% del total. Pero respecto a los sustantivos masculinos y femeninos vemos que hay una mayor distribución de posibles letras finales. Esto fundamentalmente se debe a los préstamos de otros idiomas, ya que anque los adaptemos a nuestra morfología y nuestras posibilidades fonéticas, muchas veces quedan terminaciones poco propias de nuestro idioma que no admiten bien morfemas de género por lo que hay una única forma compartida para el masculino y el femenino.
Signos zodiacales ejemplarizantes: ella es piscis
febrero 22nd, 2012 § 2 comentarios
Sacar ejemplos para un diccionario no es tarea fácil. Lo decimos por nuestra experiencia buscando ejemplos de refranes y ahora de palabras muy sencillas en español. Claro que no todos los diccionarios tienen ejemplos, o al menos no tienen en todas las definiciones o palabras. Es el caso del DRAE, que contiene ejemplos donde sus señorías académicas han decidido poner ejemplos. Son ejemplos muchas veces poco ortodoxos, sin mucha pinta de ser reales. Y por lo visto también muy reutilizados. Aquí una guía visual de los ejemplos que aparecen en los signos zodiacales, disfruten el paseo.
Y los dos que se salen de la cadena:
Está claro que ella es piscis. Y está claro que el último ejemplo está mal, ella no es tauro: ¡ella es piscis! Oye, no os riais, que podría haber sido mucho peor, en el ejemplo de piscis hubiesen podido poner:
¿Machismo en la lengua? ¿Cómo se colocan los hombres y las mujeres?
febrero 20th, 2012 § 1 comentario
El debate sobre si la lengua es machista o no, sobre si modificarla de manera consciente ayudará a erradicar ese machismo o si eso es construir tejados sin paredes está ahí y ahí estará por mucho tiempo. Los temas más tratados en este aspecto es la morfología léxica o la sintaxis: el masculino neutro, la creación de formas exclusivamente femeninas (miembra, lideresa), la preferencia sintáctica del masculino…
Como en el Molino seguimos trabajando con colocaciones, veamos qué pasa si hacemos una búsqueda sobre qué palabras aparecen con más frecuencia cerca de las palabras mujer y hombre. Las búsquedas se harán en el Corpus de Mark Davies, buscando los lemas, con una distancia de solo 2 palabras y solamente el siglo XX. Los resultados:
[hombre]: mujeres, aquel, negocios, moderno, joven, pobre, armados, confianza, eres, inteligente, culto, sentado, honrado, neandertal, gordo, honesto, maduro, vestidos…
[mujer]: hombres, niños, aquella, joven, hermosa, desnuda, marido, cocaleras, casada, trabaja, bella, gorda, madura, trabajan, hermosas, cubanas, ancianos, contestó, vestidas…
Si la búsqueda la hacemos entre los siglos XV y XIX los resultados son infinitamente más llamativos:
[hombre]: mujeres, ricos, honrado, gentil, cincuenta, gentiles, altos, mugeres, mill, sabios, doctos, armados, .000, quinientos, doscientos, honrados, cuerdo, valientes, virtuoso, cuatrocientos, trescientos, docto, bonos, significan, millares, ningún, miles, eminentes, virtuosos, cuerdos…
[mujer]: hijos, esa, niños, hermosa, marido, casada, hijas, honrada, leche, legítima, muchachos, malas, hermosas, reyna, amada, viejos, casadas, asu, flaca, preñada, desdichada, querida, preñadas, honesta, casta, vestida, fea, honradas, fermosa, enamorada, española, santas, virtuosa, celosa…
Todo esto me recuerda mucho a las doce clases sociales de Villena. Como vemos los hombres son vistos con cualidades buenas y, por otro lado, como soldados (cuatrocientos hombres, mil hombres…). Las mujeres son vistas según su belleza o como elemento de la familia (con sus relaciones con sus maridos o sus hijos).
Si aparecen estos resultados no es porque el español sea intrínsecamente machista, sino porque muchos textos que se han escrito con el idioma son machistas porque mucha gente es machista. Modificar el lenguaje creyendo que así modificamos la realidad nos llevaría a tener que prohibir escribir mujer e hijos en la misma frase.
Y nosotros, como lexicógrafos y lingüistas, ¿qué debemos hacer? Sabemos que nuestro deber es observar, describir y explicar la lengua. Pero cuando debemos guardar las colocaciones de las palabras hombre y mujer ¿guardamos en nuestras bases de datos que el lema gordo/a se utiliza con más frecuencia con mujer que con hombre? ¿Decimos que las palabras niño y mujer tienen una relación muy estrecha? ¿Que desnudarse tiene más que ver con las mujeres que con los hombres?
La polla de mayor tamaño o Sobre las definiciones de la RAE
febrero 17th, 2012 § Dejar un comentario
Uno de las mayores cuestiones en torno a la creación de diccionarios es qué palabras se deben usar para definir los términos. Hay que ser cuidadoso en este asunto, o se correrá el riesgo de caer en definiciones circulares o de utilizar palabras más complejas que la propia palabra a definir (en ambas cuestiones la RAE tiene gran pericia).
Otro de los escollos lexicográficos a salvar es el de la polisemia: la mayoría de las palabras tienen más de un significado, lo cual es un peligro porque la definición debe ser lo menos ambigua posible. Por ejemplo, si no tengo más remedio que usar la palabra caña en una definición debe quedar bien claro si me refiero al tallo de la planta o la cerveza.
Si no queda claro con cuál de los posibles significados estamos usando el término, la definición resultará ambigua. He aquí un ejemplo práctico de lo que ocurre cuando no se indica con qué significado se está usando una palabra polisémica.
pollancona.
(De pollancón).
2. f. coloq. Joven que apenas entrada en la adolescencia es ya tan corpulenta como las mujeres de mucha más edad.
Buscando pollancón se sale de dudas (sí, era un ave), pero aún así la definición de pollancona resulta poco afortunada.
Estallar por simpatía…
febrero 16th, 2012 § Dejar un comentario
Puede parecer incluso tierna la locución “estallar por simpatía”, o también “explosión por simpatía”, pero desgraciadamente se suelen colocar delante objetos poco tiernos, como bombas, bombonas, dinamita, minas… (En el caso de las palabras muchas veces, por buena pinta que tengan, su significado también responde al dime con quién andas, y te diré quién eres). Quizá uno de los pocos objetos que se salva de todas las connotaciones negativas que arrastran éstos, son los petardos… Pero en el caso de la locución de la que nos ocupamos hoy, ni siquiera los petardos se libran en esos contextos de una pátina trágica.
Preguntémonos a lo Mourinho, ¿Por qué? Porque normalmente las explosiones por simpatía no responden a la voluntad sino que prefieren “andar” con accidentes… ¿Por qué? Porque la etimología a veces sigue mandando sobre el uso más extendido. Veamos los componentes de esta palabra de origen griego (συμπάθεια):
-El primer elemento es la preposición συν, que quiere decir: con, conjuntamente, mismo, etc.
-El segundo elemento está relacionado con el famoso πάθος griego (pathos, leído como [p a θ o s]), es decir una miríada de significados que podemos resumir burdamente en el sentimiento intenso, la pasión que toca lo patológico, o el sufrimiento. En este caso podríamos entender el significado de simpatía como “con el mismo sentimiento”.
Por lo tanto cuando un artefacto estalla por simpatía lo que se quiere decir es que estalla como consecuencia de la explosión de otro artefacto que tiene lo suficientemente cerca como para que se vea afectado y explote a su vez.
Otro ejemplo de esta etimología sería “em-patizar”, es decir, ser capaz de meterse “en-sentimiento” de otro.
El centro del mundo y los extremos lingüísticos
febrero 16th, 2012 § Dejar un comentario
El eurocentrismo es aquella tendencia de colocar a Europa (principalmente la parte occidental) como el elemento más importante del mundo. Nuestros mapas, con nuestro continente centrado y al Norte, son una muestra de ello. Aunque no son los únicos mapas posibles:
La lengua es un reflejo de la realidad del grupo que la habla y ese mismo eurocentrismo se observa en el idioma, en concreto al estudiar la palabra extremo. Cuando buscamos en un corpus sus colocaciones (es decir, las palabras con las que más suele aparecer) nos encontramos que en los primeros puestos se encuentran palabras como sur, oriente, meriodinal… Muy por debajo aparece occidental y cadenas como extremo occidente o extremo norte ni aparecen como posibles colocaciones ni los hablantes las conseguimos identificar.
Probablemente en las lenguas nativas de Australia, Patagonia o Sudáfrica se habla del extremo norte. Lástima que de esas lenguas no haya corpus. Ya sabes, el eurocentrismo…
Glico- vs gluco-, o la vocal que cruzó los mares
febrero 14th, 2012 § 5 comentarios
[Nota: gracias a Javier y a Lola Pons por sus aportaciones al post]
En español tenemos cinco vocales, bastante pocas si comparamos con otras lenguas de nuestro entorno. ¿Qué ocurre cuando importamos una palabra de fuera que contiene sonidos vocálicos que no se encuentran entre nuestros sonidos habituales? En general, no es problema, porque, como compartimos alfabeto con la mayor parte de nuestros vecinos, solemos mantener la grafía y pronunciarlo à lo Spanish. Por ejemplo, en los últimos años se ha colado en nuestros noticieros la palabra alemana Gürtel (que significa “correa”). En principio la Ü de la palabra Gürtel no es equivalente a la española, sino que es más cerrada y se pronuncia como las úes francesas de boquita de piñón. Como nosotros no tenemos ese sonido, hacemos nuestra U de toda la vida y a volar.
Pero, ¿qué pasa si no sólo incorporamos otro sonido, sino que además la grafía no existe en nuestra lengua? En este caso, no podemos “simplemente” pronunciar la letra a nuestra manera porque no tenemos ninguna manera nuestra de pronunciarla: al no haber equivalencia de alfabetos, la letra no representa ningún sonido para nosotros. Esto fue más o menos lo que ocurrió con la vocal griega Y (ípsilon). La Y en griego clásico se pronunciaba como la Ü alemana y la U francesa, y como los latinos no disponían de una letra para representar ese sonido, optaron por dejarlo tal cual, añadiendo un grafema más a su alfabeto. Como consecuencia, las palabras latinas que llevan una Y son siempre de origen griego, como symbolum, hydra o typhon.
No sabemos con certeza cómo se pronunciaba el latín, pero no es descabellado aventurar que, si bien mantuvieron la grafía helenizante para estas palabras, probablemente el latín vulgar no mantuvo ese sonido de U en boca de piñón que era extraño para los latinos. Es un proceso semejante al que hemos hecho nosotros con la palabra inglesa stop: mantenemos su escritura original, pero eso de las S líquidas a principio de palabra no es made in Spain, así que optamos por lo que más se parece a nuestra pronunciación habitual, que es pegarle una hermosa E protética delante y pronunciar /estop/, que es mucho más cómodo para nuestros ibéricos paladares. En el paso del latín al español, perdimos la grafía Y para representar a la vocal (nuestra Y actual es posterior, y lo que representa es una consonante como en yayo, o una I en posición final como en rey, pero en ningún caso representa un sonido vocálico distinto), y tuvimos que escoger el equivalente más parecido para sustituirla.
Y ahí es donde se monta la zapatiesta: ¿cuál es el sonido latino más parecido al Y del griego? Solemos asociarlo con nuestra U, pero lo cierto es que fonéticamente el sonido Y es un cruce entre una I y una U, una I con los labios abocinados (truco para pronunciar este endiablado sonido: pronuncie una I poniendo morritos de Jessica Rabbit, et voilà), y esto ha hecho que algunos derivados del sonido Y griego hayan acabado metamorfoseándose en U y otros en I. La familia de la palabra glucosa y sus derivados técnicos son un buen ejemplo: tenemos derivados en u, como glucosa, glucemia, glucógeno… y derivados en I como glicoproteína o glicerina. Y también tenemos dobletes, como glicólisis y glucólisis. Todas son hijas de la raíz griega γλυκ, “dulce”, algunos pasados por el filtro del inglés (que en estos neologismos suele preferir mantener la grafía Y y el sonido /i/) y representan el intento de la pronunciación latina por amoldar un sonido que les vino de fuera.
Te echo de menos o te *hecho de menos
febrero 3rd, 2012 § 2 comentarios
Creo que no soy el único que se intranquiliza cuando tiene que escribir la expresión te echo de menos. Ese “echo”, ¿lleva hache?
Mi cerebro empieza a reflexionar sobre el asunto semánticamente: ¿viene del verbo echar o del verbo hacer?, voy a google, en fin al final hasta hay veces en que tras pensarlo enormemente me equivoco.
Así que hoy me he decidido a resolver el asunto de una vez, y me he dado cuenta de que la sintaxis nos ofrece una solución muy sencilla. Hecho/hecha/hechos/hechas del verbo hacer son participios y echo/echa/echas del verbo echar son formas conjugadas, por tanto, si la forma verbal no es un participio, ¡no lleva hache!
Así que dejad de sufrir y quitad la hache a todos los “hecho/a/as” de menos, cuando vayan precedido de un sujeto o un pronombre. “Juan echa de menos a su chica” o “te echo de menos”.
Si estamos hablando de un bizcocho, y dado que va precedido de una forma verbal, hay que mantener la hache, ya que en este caso el origen es el verbo hacer, así “el bizcocho estaba hecho de menos”.
¡He dicho!
Post Data humorística:
Aunque estaba pensando que también hay problemas con las tildes, ya que también se puede decir “té hecho de menos” si nos referimos a una tisana que no ha terminado de madurar en la tetera.
Neorefranes que hacen pensar
febrero 2nd, 2012 § 6 comentarios
La aparición de nuestro mezclador de refranes basado en Refranario ha sido una verdadera revolución. Además de para partirse de risa, también sirve para descubrir refranes que podrían haber existido al expresar mucha inteligencia espontánea. Aquí una pequeña recolección de algunos que nos han hecho pensar. Por favor, escribe un comentario con aquellos neorefranes que te hayan hecho pensar a ti:
bien está lo que puedas hacer hoy
el amor es un dulcelos extremos engañan
el tiempo es el viento
compartir es poder
Spain is carola historia la escriben los medios
menos da la sepultura
el que no corre engorda
habló de putas la gente
poderoso caballero es consuelo de tontos
a enemigo que huye, nada
más vale maña que mil palabras
aquí te pillo no hace daño
uno más y a dormir
excusatio non petita dos veces bueno
el hambre es una piedraten cuidado con lo que reluce
rectificar es de pardos
la pela es la madre de la ciencia
África empieza en casa del pobre
Dios los cría y Dios le ayuda
-Debo, no niego. -Aquí te mato.
genio y figura hasta Castilla
compartir es ser agradecido
una vez al año pago no tengo
el diabló está en los pirineos
el hombre es un lobo para un dulce
lo comido por la puerta asoma
Generador automático de refranes
febrero 1st, 2012 § Dejar un comentario
En el principio fue Refranario. Después llegó el Gominolab de Refranario, donde puedes unir la primera parte de un refrán con su final. Y ya que tenemos los refranes troceados, ¿por qué no automatizar y hacer un generador automático de refranes?
Seguro que conoces a alguien que tiende a inventarse los refranes de manera cómica. O alguien que mezcla diferentes refranes para que suene gracioso. Imagínate que ese amigo fuera un robot, un programa, alguien a quien siempre le puedas decir “venga, va, invéntate una chorrada”. Bienvenido al Mezclador de Refranes del Molino, el nuevo MolinoLab con el que podrás disfrutar con refranes como:
quien canta vuela
viva Caperucita
el diabló está en su tierra
sarna con gusto engorda


















